Cuando se habla de Francia, todos piensan en la Torre Eiffel, en los curasanes, los crêpes y en Sarkozy (vale, sí, muchos piensan antes en Carla Bruni, pero no es ni totalmente francesa). El caso es que, igual que hay varias Españas, también hay varias Francias. Y algunas de esas Francias totalmente desconocidas fuera de sus fronteras son incluso bien vistas por los propios franceses (siempre habrá excepciones, reductos y anticuados, como entre nuestras queridas Españas). Hoy quisiera hablaros de una Francia muy especial, de la que me gustaría que aprendieran todas las Españas posibles: la Francia de los cantantes de origen extranjero y de larga residencia francesa (¡como la mismísima Carla Bruni! Aunque bueno, ésa de cantante tiene poco, creo yo...). He aquí algunos ejemplos:
-Amine, de origen marroquí, con algunos grandes éxitos, como esta canción:
"J'voulais"
-Shy'm, de ascendencia martiniqueña (vamos, de La Martinica, en el Caribe):
"Je sais"
-Nâdiya, de ascendencia argelina, ha colaborado con Enrique Iglesias para cantar juntos "Tired of being sorry" y "Miss you", así como con Kelly Rowland, cantando "No future in the past":
"Signes"
Creo que ésta es una pequeña pero importante muestra de que existe toda una corriente musical en Francia que, personalmente, echo a faltar en España y que sería interesante contemplar y disfrutar, y así caer en la cuenta de que cada país esconde varias vertientes culturales que merece la pena explotar, para abandonar de una vez la limitada concepción de que cada país es sólo una identidad única e indivisible, sino que es un maravilloso abanico de colores que enriquece a la totalidad.
Tuesday, August 17, 2010
Una de las otras culturas francesas
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Pablo
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Monday, August 16, 2010
¿Y si...?
La cultura no se reduce a bailes regionales ni a comidas típicas. Ni mucho menos a festividades centradas en la tortura de animales, evidentemente. La cultura es algo que va mucho más allá de todo aquello que podamos utilizar para definirla, es también el compendio de aspiraciones, ideas asumidas de lo que es el mundo, lo que podemos y lo que no debemos hacer, lo que nos es imposible y el margen de libertad que se da al individuo. Otra de las cuestiones que definen una cultura y que, creo yo, establecen el horizonte de la misma son los dilemas morales que permanecen sin resolver.
En esta entrada quisiera acariciar un poco esta última cuestión. Anoche vi una película de 2004 titulada "La memoria de los muertos", interpretada por Robin Williams. Trata la cuestión de que, al nacer, los padres pueden escoger implantar una especie de disco duro orgánico en el bebé que registre audiovisualmente todos y cada uno de los recuerdos del individuo, con los sueños que tiene por la noche y todo. Al morir, un "montador" recibe ese disco duro orgánico, ve las escenas de su vida que le da la gana y elabora una mini - película con las escenas que él escoge para representar la vida del difunto y exponerla en su funeral y/o en su lápida, si tiene suficiente dinero. Claro, esto plantea un dilema, ya que si eso es así, los discos duros de personas importantes y/o corruptas contendrán secretos que, por ética, un montador no puede revelar pero que, al ser de interés nacional, es conveniente que publique para solucionar problemas políticos y demás.
Por otro lado, también está la cuestión de que, una vez te cuentan que llevas ese disco duro en la cabeza, (según la película, es conveniente que te lo digan a los 21 años), tú no actúas como lo harías si supieras que nadie se va a enterar de lo que haces, sino que tratas llevar una vida modelo, porque sabes que, cuando mueras, alguien va a ver que hiciste atrocidades, y eso no te gusta (porque, igual que lo puede ver el montador, también lo puede difundir por toda la red, claro).
Por este mismo motivo, en la película sale un grupo de rebeldes que protestan contra este implante y contra el hecho de que la gente cede su libertad para actuar libremente y a la vez aceptas que el montaje que el montador realiza sobre la vida del difunto es el único montaje posible, ya que el montador decide desechar muchas escenas que podrían ser útiles (violaciones, escenas desagradables, actos de baja moral, traiciones...) y desenmascarar a las personas, además del hecho de que un montador puede alterar los recuerdos y contar las cosas como no han pasado.
Sin embargo, si yo supiera que llevo un disco duro de esos en la cabeza, yo no tendría por qué dejar de ser como soy pues, al fin y al cabo, todo aquello que haga que pueda dañar mi reputación sólo se sabrá una vez este muerto y, evidentemente... si ya estás muerto, ¿para qué preocuparte? Aquí sale muy claramente todo aquello del "qué dirán", elevado a la enésima potencia, porque se lleva hasta el extremo del "qué dirán incluso después de muerto". Lo cual va totalmente ligado a la idea de "inmortalidad", que también se trata en la película. La necesidad de vivir para siempre, de mantener el recuerdo, de dejar una huella en el lugar que habitas para asegurarte que lo que tú eres no desaparecerá por completo. ¿Es ésta la manera más adecuada de conseguirlo, torturándote por la aceptación de los demás? ¿Qué clase de recuerdo se puede tener de una persona que no tiene el suficiente valor de ser ella misma? ¿Qué clase de aportaciones y de huellas podrá realizar esa persona tan preocupada por ser aceptado? ¿Esa preocupación no le limitará? Una cultura con semejante tecnología... ¿no debería superar de una vez el tema de la auto-aceptación? ¿Qué peligros conlleva manejar tecnología tan poderosa con una psicología tan débil? ¿Manipulación? ¿Espionaje? ¿Infundir miedo? ¿Espiral descendente de decadencia moral?
Y también el tema de "cómo recordar a los difuntos". ¿Por qué sólo recordar lo bueno, como hacen los montadores con sus mini-películas? Si somos seres humanos maduros, ¿no podemos asumir que hay tanto cosas aceptables como no aceptables, según los parámetros de lo aceptable de cada uno, y ser justos con el difunto, mostrando la esencia de lo que ha sido en realidad ya que, si ha hecho algo que nos resulta inaceptable, fue también porque tuvo unas motivaciones que surgieron de la persona que él era? Una vez más surge el tema de la aceptación, pero en sentido inverso, el de ser nosotros capaces de aceptar a los demás tal y como son, de saber centrarnos en lo que son realmente, en su totalidad, saber apreciar la humanidad de las personas.
Por último, quisiera haceros pensar en la cuestión de la representación del colectivo que se oponía a dicha tecnología como unos "punkies" de mala vida, ignorantes, violentos y con prácticas malsanas. ¿Cuánto hemos evolucionado realmente si aún a día de hoy seguimos concibiendo la oposición de esa manera? ¿Por qué no podemos entender que aquellos que se oponen a nuestras ideas tienen los mismos hábitos y son tan "aceptables socialmente" como nosotros mismos, en vez de complicar la diferenciación básica de ideas con una diferenciación añadida e innecesaria? Y lo que es más, ¿cuántos de nosotros realmente tendemos a ver así a los que no comparten nuestras ideas y cuánto nos intentan hacer ver así las cosas desde películas de alcance mundial?
Éstas son algunas de las cuestiones que se me pasan por la cabeza... A ver qué pensáis... Lo que da de sí una hora y media de celuloide, ¿eh?
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Sunday, August 15, 2010
Zambullida fugaz en la India
Quisiera retomar este blog dando a conocer un trocito del mundo en el que vivimos, pues ése es parte del próposito del blog. Probablemente todo el mundo conozca la famosa canción "Jai Ho", de la película "Slumdog millionaire", aunque más probablemente todavía la que muchos retengan en su memoria sea la versión inglesa de Pussycat Dolls, y no la de Ar Rahman.
Además de recordar a los que me leen la versión original, pues es una delicia paladear las palabras hindis en vez de las del inglés por una vez, y ya que son las que verdaderamente armonizan con la melodía:
(no sé a vosotros, pero a mí esta película me parece preciosa y la manera en que la vida en la India tiñe toda la película es simplemente maravillosa)
también quisiera daros a conocer una escena musical con la canción "Bole chudiyan" (El retintín de mis pulseras) de la película "Kabhi khushi kabhie gham" (A veces alegrías, a veces tristezas). Creo que este trozo os ayudará a crearos una idea más aproximada de la vida y la cultura reales en la India.
Los trajes, los movimientos, las palabras, la música, los instrumentos tan propios de la música de la India, los ritos, las expresiones faciales, las ideas asumidas, los valores principales y defendidos, las características específicas de las letras de las canciones, todo es una pincelada más que completa el singular cuadro que componen las culturas de la India.
Por otro lado, la costumbre de incluir esta clase de "eventos" en las películas, en especial las más taquilleras del país, como esta misma, pienso que no debe observarse como algo infantil, sino que es importante y es el resultado de muchas cosas que estamos pasando por alto en las culturas de este subcontinente. No hace mucho era habitual en muchas películas occidentales y aún hoy en día se siguen haciendo musicales, por lo tanto no parece algo tan descabellado, sino que más bien el baile transmite una sensación de unidad que se ve reforzada por la música y el canto unísono.
Esa sensación de unidad que para ellos resulta tan natural es algo que personalmente echo bastante de menos en Occidente. Quizá por eso me atraen tanto estas canciones y estos bailes.
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Pablo
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Saturday, May 29, 2010
Una madeja deshilachada atada con 9 candados
El suelo está frío. Abrazo mis rodillas y hundo un poco mi cabeza por debajo de mis brazos para aumentar mi sensación de calor. Estar desnudo en un callejón que no sabe de donde viene ni adónde va es una situación muy fría. Mi piel pálida contrasta con las baldosas sucias y negruzcas que intentan cubrir sin éxito uno de los lugares de la ciudad donde la sangre y el metal de las navajas harían mejor la función de las baldosas.
Pocas personas transitan este sitio, así que podría decirse que estoy más o menos a salvo, pero teniendo en cuenta que todas y cada una de las figuras que circulan por aquí son altas, lúgubres, reservadas y de una mirada tan hostil que deja adivinar el grado de peligro del arma que esconden en alguna parte de sus anónimos ropajes. Uno puede encontrarse toda clase de ciudadano, desde el pobre diablo que se acaba de iniciar en la droga del asesinato hasta el alto ejecutivo que pavimenta con billetes su paseo por el reino de la muerte para mantenerse a salvo de las llamas, hasta llegar a su ambiciosa meta, cualquiera que esta sea.
Aquí el negro es la bandera que une a unos y a otros, el único código de color que da a entender quién está dentro y quién está fuera. Así es muy fácil que te reconozcan, cuando tu único cascarón es una piel débil y del color de la guadaña.
Todos andan rápidos y con paso firme. Todos andan ocupados y haciendo cosas. Todos se saben fuertes y con recursos, todos tienen un lugar adonde ir. Todos tienen algo adonde acogerse cuando surge algún problema. Pero aquí estoy yo, sólo e impotente. Sólo soy un niño de 8 años que no sabe cómo ha llegado hasta aquí, que no sabe adonde ir ni qué hacer, si es que puedo hacer algo. Indefenso e impotente, conozco bien las virtudes y defectos de cada forma o color que deambula por estos lares, he visto sus artimañas y cómo se contrarrestan.
Pero yo no puedo hacer nada, por mucho tiempo que pase aquí, yo permanezco igual de indefenso. Nunca me he movido de aquí, ni creo que lo haga. Me he mantenido en estas baldosas durante tanto tiempo que mi memoria no alcanza a recordar. He estado tanto tiempo sin poder moverme que mis músculos se han marchitado hasta límites insospechados. La fuerza de vida me rehuye porque soy como un alma que habita entre mundos.
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Friday, April 16, 2010
Quejarse porque sí no ayuda
Estamos más que acostumbrados a frases del tipo "el mundo es una mier--", "qué asco de sociedad". Estas frases son un recurso fácil, que se dicen con ligereza porque, al fin y al cabo, todos decimos y pensamos lo mismo, ¿no? Es muy cierto que la crítica es extremadamente útil, nos permite ver en qué estamos fallando y nos baja los pies a la tierra. De hecho, la autocrítica es una gran herramienta para la autosuperación y para alcanzar el éxito. Hasta se han creado puestos de trabajo dedicados única y exclusivamente para criticar (hablo de trabajos serios, no de la prensa del corazón). Pero seamos sinceros, la gran mayoría de quienes dicen esas frases no hacen precisamente "crítica constructiva". Es más, suele ocurrir que el esfuerzo que dedican a mejorar la sociedad es... nulo.
A menudo pienso que ese tipo de frases es propio de gente que acaba de nacer y no se da cuenta de que el mundo no se creó en un día y que, si estamos así, es por algo. ¿Para qué estudiamos historia durante años? ¿De verdad alguien pensaba que, tras dos Guerras Mundiales y una Guerra fría, en menos de 100 años íbamos a vivir en un mundo utópico por estar en el denominado "siglo veintiuno"? ¿Es que íbamos a resolver en menos de 100 años (y menos de 15, que la Guerra Fría terminó en 1991) lo que llevamos siglos arrastrando?
El mundo nunca ha sido mejor de lo que es ahora. De acuerdo que muchos se quejarán por la crisis económica que hay, pero si lo miras bien, es el resultado natural de una actitud inmadura prolongada en el tiempo, ¿quién se iba a creer que la especulación iba a ser adecuada a largo plazo? ¿Es que nadie comprendió desde el primer momento en que se empezó a especular de manera alarmante que lo que hacían era un acto terriblemente egoísta y despreocupado por las consecuencias que tendría? Seamos honestos, esa actitud lleva milenios en la humanidad. De hecho, es la que ha causado muchos problemas en repetidas ocasiones.
Pero sólo se tiende a pensar en el "ahora". Los problemas que vivimos "ahora" son la llamada de atención para responsabilizarnos de lo que hicimos "antes". Mientras unos muchos especulaban, otros muchísimos eran espectadores de dicha especulación, conscientes de que semejante acto era extremadamente irresponsable y perjudicial. Pero es más cómodo callar y hacer como que no ves, seguir con tu vida. Otra actitud irresponsable, por cierto. O sea que ahora vivimos la situación que creó la falta de responsabilidad por parte de una inmensa mayoría de la sociedad, bien por hacer o bien por no hacer.
Aún así, es mejor que nos centremos en el tema que nos concierne. En el mundo se han cometido indescriptibles atrocidades, como sigue ocurriendo hoy en día. Pero eso no es todo, y es un error quedarse ahí. Es un error cegarse por el impacto que nos causa ver que se cometen atrocidades, porque, simple y llanamente, no estamos demostrando ser muy maduros con ese comportamiento. ¿Qué sería de todos esos que se quedan de brazos cruzados quejándose, ya sea en voz baja o a grito pelado, si grandes figuras como Mahatma Gandhi o Nicolás Copérnico no se hubiesen esforzado en hacerse cargo de aquello que consideraban su responsabilidad? No es como si ellos hubiesen vivido en un mundo mejor que el nuestro, precisamente. ¿Con qué cara podemos quejarnos cuando gente en pésimas condiciones de vida ha conseguido mucho más que los miles de millones de personas que se han quejado a lo largo de la historia de la humanidad?
Copérnico no tenía un grupo de seguidores vía Facebook que se organizara para protegerlo y defender su causa por todo el mundo conocido de aquella época. Mahatma Gandhi no nació en una sociedad con libertad de expresión en la que cada cual podía hacer y decir lo que quisiera. Para luchar contra la discriminación racista en EEUU, Martin Luther King tuvo que padecerla mucho tiempo antes de que llegara ese día... y hasta entonces, ¿qué? ¿Se quedaba con los brazos cruzando diciendo "qué asco de sociedad"? ¿O más bien comprendió que la sociedad es un compendio de factores que interactúan de diversas maneras y que los conflictos de ésta es una parte de ella y que, detrás de ellos, hay muchas cuestiones a considerar?
Si hoy en día hay discriminación contra los gays, las lesbianas, los bisexuales y los transexuales, no es porque se haya puesto de moda hace 5 años, es porque ha existido toda la vida. (Sí, algunos dirán que en la sociedad helénica los gays estaban muy bien vistos, pero no eran relaciones homosexuales como se entienden hoy en día y, además, los otros tres colectivos mencionados no es que estuvieran bien vistos precisamente, aunque en vez de transexuales hubiera sólo travestis por falta de medios.) Mientras ha habido esa discriminación, a lo largo de los siglos, ha habido otros problemas también, muchos de ellos ya no existen hoy en día, pero la sociedad sigue su proceso, no se puede resolver todo a la vez, es necesario centrarse primero en unos temas y luego en otros: hizo falta que unos cuantos científicos con poco presupuesto y muchas horas de sueño atrasado se atrevieran a contradecir los axiomas que imponía la Iglesia católica para que dejara de tener el monopolio de la política y el funcionamiento del mundo occidental para que la ciencia pudiera progresar, el radicalismo religioso perdiera cuerpo desmembrándose en Occidente y, posteriormente, que se desvinculara por completo de casi todos los gobiernos occidentales para que la gente empezara a ver las escrituras bíblicas desde las perspectivas actuales (y gracias a todo esto, otras cuestiones como el respeto a la mujer y al colectivo LGBT pudieron empezar a resolverse).
Además, cuantos más se dediquen a ello, más rápido avanzaremos, pues con quejas no se consigue nada. Si uno quiere lograr algo, uno tiene que ser activo y trabajar para alcanzarlo, tanto en su vida personal como en la sociedad. Si no hemos avanzado más rápido hasta ahora ha sido porque todos los que se quejaban han permanecido con los brazos cruzados, y si uno forma parte de sus filas, ¿no está repitiendo una lacra que se repite tanto como muchas otras que siguen perjudicando a la humanidad?
Parece que la raíz de todo este asunto es una profunda incomprensión del funcionamiento de la sociedad y una gran falta de responsabilidad que pretende pasar desapercibida, pero para muchos otros no es más que un comportamiento infantil.
Ayudar y esforzarse para que la sociedad evolucione tampoco es fácil, y aquellos que se dedican a esa tarea no se quejan de que sea difícil, hacen otra clase de crítica: una crítica constructiva, con descripciones detalladas y propuestas para resolver el problema en cuestión.
No eres diferente por quejarte, más bien eres uno más del montón de los que vician el ambiente de la sociedad con pesimismo que sólo sirve para echar a perder toda iniciativa.
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Pablo
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Thursday, April 01, 2010
Un nuevo comienzo, una miríada facetas
Tras mantener el blog abandonado durante casi un año, me he lanzado a hacer una gran remodelación, intentando incorporar todas las "actualizaciones" de mi persona, con sus diversas vocaciones y pasiones, cada una tirando de mí en diferentes direcciones, como si de los caballos del arcano mayor El Carro se tratase.
Dos grandes vocaciones se encuentran descritas en el nuevo título del blog: las culturas y sus habitantes, las personas. Parece que a menudo olvidamos que las culturas están compuestas por personas. Y no nos engañemos, hay tanta diversidad de personas como podamos imaginar. ¿Por qué esta diversidad no salta a la vista cuando contemplamos una misma cultura? ¿Es que tanto necesitamos una idea homogénea y superficial de las cosas que preferimos quedarnos con un concepto erróneo? ¿Es que hay algún interés en hacernos creer eso? Y lo que es más, ¿hasta qué punto esta superficialidad en nuestra concepción de las culturas repercute negativamente en la política y las relaciones internas de una sociedad? Porque, no nos engañemos, la manera en que concibamos a los demás nos permitirá comprender cómo nos concebimos a nosotros mismos.
A medida que he ido creciendo, he aprendido a valorar un poco más la diversidad en todo y, sobre todo, la diversidad en la convivencia. Pienso que la diversidad lo enriquece todo, es una gran ventaja que enseña muchas lecciones. La luz blanca consigue sus cualidades gracias a la fusión perfecta y total de todos los colores del espectro lumínico. Si un color predominara, se perderían infinidad de matices pero, si se logra la fusión total, se alcanza un nuevo nivel, es un salto cualitativo, algo nunca antes concebido, un mundo nuevo que conocer.
Sin embargo, muchas veces esta diversidad se ve en peligro por el orgullo y la ausencia de aceptación. Es muy difícil vivir en convivencia si alguna de las partes intenta imponer su visión del mundo o si ve a otros como algo a suprimir. A su vez, es triste que alguien o algún colectivo que intenta hacer valer su identidad sin intentar eliminar a los demás opte con tanta frecuencia por desentenderse de los demás porque cree que no puede coexistir sin sentirse amenazado.
Creo que ésta es una de las principales cuestiones sobre las que conviene reflexionar hoy en día. Puede que el concepto de cultura necesite ser pulido un poco más, que no sólo existe en una cultura una única forma de vida, que una sociedad es más rica cuantos más estilos de vida abrace, pues España es mucho más que flamenco y toros y Turquía es mucho más que mezquitas y derviches. (Aquí convendría reflexionar sobre lo que significa "estilo de vida", no es lo mismo un gitano respetable que mantiene sus creencias sin hacer daño a nadie que uno ignorante que se limite a robar y aplique la ley del Talión sin restricción, hay de todo y conviene tener algo de sentido común a la hora de reflexionar.)
Esto puede parecer un pensamiento muy abstracto o de poca utilidad, pero en realidad es la raíz de muchos problemas actuales: ¿por qué hace falta que Cataluña y País Vasco se independicen para que sus identidades sean reconocidas y expresadas totalmente? ¿Por qué la Iglesia no puede manifestarse, si su derecho a la libre expresión está igualmente recogido en la Carta de los DDHH? ¿Por qué perseguir a los fumadores en vez de limitarse a promover la sana práctica del abandono del tabaco? ¿Por qué no puede haber pluralidad de ideologías políticas sin pisarse las unas a las otras? ¿Por qué una persona de 25 años no puede tener amigos de 50 y de 15 sin que le miren mal?
Soy de la opinión de que aceptar todas estas cosas implica tener una mente independiente que aprenda a entender las cosas por sí misma, sin esperar a que ningún medio de comunicación ni ningun ente público le diga cómo interpretarlas, sin depender de la aceptación social para formarse unas ideas que sean percibidas como auténticas por quien las concibe.
Tal vez se sienta cierta aversión por la diversidad porque ella implica reevaluar el comportamiento de uno mismo, pero las consecuencias negativas de este rechazo ya no son sostenibles, o nos veremos abocados al caos que se ha intentado evitar con tanto esfuerzo. Mejor la diversidad desde el conocimiento y la aceptación que el caos desbordante, ¿no?
Ésta es una introducción a una de las ideas que me gustaría ir desarrollando en este blog. Como muchos podrán pensar, la mayoría de estas ideas ya han sido pensadas y expuestas con anterioridad por un número considerable de personas, pero no parece que hayan sido compartidas lo suficiente como para que ya no haga falta hablar de ellas. Por otro lado, pienso que he introducido algunas nuevas perspectivas, la punta de un iceberg que aún hay que descubrir...
Vuestros comentarios serán siempre más que bienvenidos, porque serán una parte integral que haga real el espíritu del blog: la diversidad de ideas, de formas de ver y sentir la vida, en definitiva, distintos aportes.
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Pablo
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Saturday, April 18, 2009
Imán emocional
Creo que todos tenemos esta habilidad en cierta medida, pero por suerte para muchos, cuando se tiene una autoestima y una identidad fuertes, no afecta demasiado en tu desarrollo normal, es esa identidad la que te suele causar problemas más bien. Sin embargo, cuando uno tiene una gran capacidad para absorber las emociones de los demás, y además tiende a centrarse mucho en los demás y, por si fuera poco, tiene una identidad y autoestima poco desarrolladas y ejercitadas, esta habilidad se convierte en un calvario. Uno que, generalmente, cuesta mucho de identificar y de aprender a manejar.
Para que la gente que no sabe a lo que me estoy refiriendo y aquellos que pueden sufrir lo mismo sin saberlo (que son más de los que pensamos) entiendan de lo que hablo, voy a describir en qué consiste y cuáles son las consecuencias en base a mis experiencias.
A menudo oímos hablar de la importancia de ponerse en la piel (o en los zapatos, según de donde vengas) de los demás. Todos tenemos la capacidad de sentir lo que otras personas sienten en determinado momento, lo único que a menudo es tenue o no tan intenso como para que te cueste deshacerte de esa sensación y volver a lo que tú sentías anteriormente.
Como ocurre con todo, cuanto más lo practicas, mejor se te da. Esto se traduce en que sientes con mayor fuerza lo que otras personas sienten, lo bueno y lo malo, y con el tiempo... esto ocurre sin ni siquiera plantéartelo, sino que es espontáneo. Con aún más tiempo, cuando esto pasa, dejas de identificarlo como algo externo y piensas que eso que sientes proviene de ti, y es entonces cuando te pierdes. En ese momento, entras en un laberinto donde la única salida está cerrada con una llave que no recuerdas dónde la has dejado, porque ni siquiera recuerdas haber sido tú quien la ha cerrado.
Lo peor de todo es que la puerta no está cerrada a los sentimientos externos, y estos siguen llegando mientras que los primeros nunca se fueron. Esto hace que se vaya generando una montaña de sentimientos confusos para los que no existe una explicación aparente. Esta confusión te lleva a creer que eres quien no eres, a hacer lo que no harías en otras condiciones.
Obviamente, tiene su lado bueno, aunque no compensa, y es que también te alegras mucho más por los buenos sentimientos de los demás. Pero esto, a su vez, se convierte en otro laberinto sin salida aparente, porque los sentimientos positivos de los demás también se van acumulando en uno mismo, aunque no te pertenezcan, y entonces sientes alegrías y sentimientos positivos con estímulos a los que anteriormente no reaccionabas así. Y crees que algunos de estos estímulos son realmente cosas que te apasionan, de las que quieres saber más y más y a las que quieres dedicar más y más tiempo, cuando no es así.
Tampoco hay límite en el número de personas de las que puedes llegar a absorber emociones, aunque generalmente de las que más se suele absorber son las más cercanas sentimentalmente y a las que más ves, ya que el contacto también ayuda mucho. Sin embargo, si eres alguien que se suele relacionar con muchas personas constantemente o de manera superficial con una serie de personas todas distintas que tengan una característica en común, también te afecta en gran medida.
Todo esto te lleva a entrar en una dinámica que te aleja más y más de lo que tú eres. Te lleva lejísimos, a una zona remota que nunca habrías imaginado o deseado llegar, hasta que llega un punto en que algo en tu interior te avisa que has llegado demasiado lejos y que definitivamente no encaja con lo que tú eres, pero están tan lejos y has dejado de contactar con lo que tú eres por tanto tiempo que no sabes ni dónde estás, ni dónde está lo que tú eres ni cómo volver. Intentas gritar para que te saquen de donde estás pero nadie entiende tus gritos porque ni tú mismo te entiende. Y aunque lo hicieras, es poco probable que los demás te entendieran.
Con el tiempo te sientes frustrado, porque no has podido desarrollar lo que a ti te hubiera gustado; sientes que no sirves para nada, porque aquello que anhelabas no lo has conseguido, porque sólo has conseguido los éxitos de los "demás", y las alabanzas de los demás nunca te llenarán como lo podrían hacer las que te puedas dar a ti mismo, que no te las darás porque no has alcanzado "tus" metas, sino las de otros. Pero tú no sabes eso, simplemente sabes que no te sientes conforme y no sabes por qué, piensas que puede ser por muchas cosas menos por las que es.
Esto te lleva a la inacción, a que nada te haga sentir satisfecho porque no te encuentras contigo mismo en ningún momento. Tú no eres tú hagas lo que hagas, y la verdad, a nadie le gusta no ser uno mismo. Esta inacción, a su vez, te lleva a sentirte culpable por no hacer nada, por saber que tienes muchas cosas por hacer pero te falta el combustible, te falta la energía que te insufla el corazón cuando haces algo que, de una forma u otra, ves que quieres hacer o realmente te compensa hacer. Todo ello te genera una espiral descendente que te lleva al más crudo odio a ti mismo. Te encuentras cada vez peor, cada vez más enfermo, cada vez más inactivo, cada vez más culpable, con cada vez más malestar en todo momento.
Por si fuera poco, como te olvidas de ser tú mismo sin los demás porque son los que te rodean los que alimentan la máscara que crees ser, buscas estar con tus amigos o con tus familiares, para que te provean de eso que tú crees que eres, además de porque disfrutas de su compañía, claro. Pero, aunque parezca mentira, en el fondo disfrutas menos que antes, porque en el mismo acto de absorber de los demás, estás negando lo que eres y suprimiendo tus propios sentimientos, lo cual te impide disfrutar tanto del momento. Esta manera de relacionarte te lleva a hacer preguntas y realizar acciones que carecen a menudo de sentido o son repetitivas pero que tienen un fuerte componente de "demanda de energía". Esto también hace que te sientas mal contigo mismo.
De todas formas, aun cuando descubres que tienes esta capacidad, especialmente cuando realmente comprendes el alcance y las repercusiones de todo esto, te queda la tarea de desprenderte de todo lo que te sobra y regresar a ti mismo para después poder redirigir tu vida en la dirección que te dicta tu corazón, lo cual no es poca cosa, la verdad. Pero esto es prácticamente imposible si uno no averigua cómo dominar esta habilidad, porque entorpece tu camino constantemente, te distrae y te vuelve a llevar por donde has vuelto y tienes que empezar de nuevo.
Probablemente la clave esté en quererse a uno mismo incondicionalmente, en aceptarse tal cual uno es, en volver a apreciar la total soledad y valorar lo que uno realmente desea y ansía, equilibrando todo con esta habilidad para no volver a caer en extremos... Se aceptan ideas de toda clase.
Ya veremos lo que sale de todo esto...
(Gracias por leer hasta aquí)
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Pablo
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Saturday, November 15, 2008
Desempolvando esto a golpe de polémica
A ver cómo me queda esto... Es un tema que lleva tiempo pululando por mi cabeza, y gracias a una conversación con mi amiga Jeanette he podido sacar algunas ideas en claro. Voy a intentar exponerlas con la mayor tranquilidad posible, porque a veces me irrita pensar en la hipocresía e injusticia de la gente (mil sorries, soy Sagitario :D).
El tema trata del caso de Violeta Santander, que para los que no lo sepan por distintos motivos, voy a exponer en la menor cantidad de palabras posible:
Violeta es una chica con la que forcejeaba su novio, Antonio Puerta, a la salida de un hotel cuando un hombre, el profesor Neira, acudió a ella para socorrerla y cuando los separó, el hombre entró en el hotel y Puerta le dio un puñetazo, lo cual hizo que Neira se cayera al suelo pero no ocurrió nada más en ese momento. La chica acudió a auxiliarlo y a comprobar que el hombre estaba bien. Al cabo de una semana, el profesor, tras haber pasado revisiones médicas, cayó en un coma del que está empezando a salir al cabo de varios meses.
La cuestión es que desde que se supo el caso, el profesor Neira ha sido ensalzado como gran héroe de España e incluso el gobierno le ha otorgado una medalla al honor cívico o algo así (supuesto movimiento totalmente estratégico para incrementar el incipiente debate social para que la gente se centre en este tema y no en otros que perjudican más al gobierno), Antonio Puerta ha sido tildado de maltratador y Violeta Santander debe ser la indefensa mujer maltratada, víctima de la lacra que aterra la sociedad actual.
Aunque el verdadero problema está en que Violeta no se considera una mujer maltratada, ella reconoce que hubo un forcejeo entre ella y su novio, que el novio quería quitarle una cosa de las manos y él no y ya está. Sin embargo, cuando esta chica no acepta lo que la sociedad quiere imponerle socialmente, la gente se burla y se ríe de ella, la ataca verbalmente y la increpan, invalidando todo lo que ella dice y desconfiando totalmente de ella, murmurando lo escandoloso de su decisión de no querer acatar los mandatos sociales y no resignarse al papel de víctima, cuando todos creen que sí lo es y ese simple hecho debería bastar para que ella lo viera así.
Obviamente, el tema de las mujeres maltratadas es algo reciente que debe ser reconocido y resuelto, nadie merece ser apaleado y el hecho de que siga habiendo violencia entre las personas es una muestra de lo primitivo de la cultura actual. No obstante, la comprensión y el respeto que requiere este tema no parecen estar muy presentes cuando la gente reacciona ante las alegaciones de Violeta de que ella no se siente maltratada con gritos, risas, muestras de desconfianza y, mucho menos, el intento general de hacerla sentir y creerse víctima de la violencia de género.
Mi opinión es que, si la gente realmente sintiera comprensión y compasión por la gente maltratada, se darían cuenta de lo que han sufrido estas mujeres en épocas de mayor represión, cuando se les ha intentado imponer un estereotipo de mujer sumisa que tenía que aceptar todo lo que hiciera su marido y cuando la policía se reía ante los intentos de denuncia por parte de la mujer. El problema que han sufrido las mujeres maltratadas es la imposición de un estereotipo y...¡lo que está haciendo la sociedad actual es imponer un estereotipo a esta mujer!
Por otra parte, también pienso que esta actitud que ha adoptado la gente ante la violencia de género es una consecuencia del "orgullo del condescendiente" como si dijeran "fíjate, pobrecilla, no se da cuenta de lo que le pasa, pero menos mal que estamos nosotros, que somos más listos que ella y sabemos lo que está bien y lo que está mal y que tenemos un maravilloso don de empatía y podemos saber lo que ella siente mejor que ella misma, y mira cómo nos sacrificamos por hacerle entrar en esa cabeza que tiene que en realidad es una indefensa mujer maltratada", o similar.
De ser así, realmente no hemos avanzado y pienso que esta actitud es peor porque se ha escondido detrás de una fachada de aparente bondad y comprensión, que defiende a un supuesto débil (y denomina débiles a las personas de una manera subjetiva y arbitraria, creyéndose con una capacidad de juicio superior y, por tanto, pensando que hay gente mejor y gente peor capacitada...).
Finalmente, quiero decir que creerse en lo cierto por encima de alguien que necesariamente está equivocado, intentar imponer algo, no ponerse en la situación de la otra persona cuando se alega estar haciendo eso y hacer lo que se está haciendo gracias a que se está poniendo en la piel de la otra persona, y finalmente, no permitir la diversidad de opiniones con respecto a la tolerancia y la visión personal de lo que es el maltrato (en sus distintos grados), no son cosas que obstaculizan la verdadera evolución de la sociedad.
Por favor, no nos engañemos con un oficial y mediático supuesto progreso social, seamos más críticos con nosotros mismos e intentemos pensar cada uno por su cuenta sin recurrir con tanta fuerza, insistencia y miedo a argumentos populistas y a una opinión pública compartida para sentirnos aceptados y que pertenecemos a alguna parte.
Espero haber logrado discernir las partes del engranaje que mueve esta actitud y que cada una pueda ser analizada en alguna parte para su mejor asimilación y transformación en la mentalidad de todos. También espero no haber ofendido a nadie, pues no era mi intención.
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Saturday, August 09, 2008
¿Por qué escribir en un blog?
Hace unos días mi amigo Miguel escribió una entrada sobre este tema en su flamante y nuevo blog y nos planteó esa misma pregunta a todos sus lectores (sí, es así de majo, ¡nos manda deberes!). Hoy escribo la respuesta que le prometí (gracias a su "paciente vehemencia", todo sea dicho).
Para mí, escribir un blog me permite internalizar mejor lo que ya sé y conozco, no es exactamente como "convencerme", como tú me comentaste, es recordarlo mejor y grabarlo más a fuego lento en el alma. De cuando en cuando quiero regenerar los patrones de conducta, pensamiento o sentimiento y para adoptar uno nuevo que ya he visto que es válido, necesito "practicarlo", y una buena manera de practicar es aplicarlo con palabras.
Las palabras dan mayor intensidad a todo lo psicológico, porque ya estás imbuyendo esa energía psicológica a algo "físico" y te resulta más real, aunque no quiere decir que lo sea. El hecho de que no sea real es una ventaja, de hecho, porque puedes pulir aún más esos patrones o puedes estar cometiendo errores a la hora de aplicar esos nuevos patrones y el escribirlos te permite darte cuenta de ello y corregirlo o mejorarlo.
También me sirve para ver escrito lo que pienso y darme cuenta de qué clase de pensamientos y de sentimientos estoy albergando. Estoy descubriendo que intentar verse desde fuera es una técnica genial para comprenderse mejor y para valorar si lo que está sucediendo en mi interior es adecuado o requiere modificaciones. Sin embargo, esto me resulta difícil de hacer al principio y escribirlo hace que todo sea más fácil, porque lo ves físicamente, no tienes que hacer el esfuerzo de imaginarlo. Puedes desprenderte y pensar que eso lo ha escrito otra persona.
Hay otra ventaja muy obvia a la hora de escribir en un blog, y es que escribir y escribir y escribir te enseña a escribir aún mejor. Estoy seguro de que si se hiciera un estudio, muchos blogueros admitirían haber mejorado su escritura gracias al mantenimiento de un blog. Lo que me asombra es ver que una persona empieza escribiendo fatal un blog y al cabo de los años, sigue escribiendo igual de mal. Me asombra por la magnitud de la desidia del / de la autor/a y por su falta de interés en todos los aspectos principales de un blog, pero no me extraña porque cosas así se puede ver en todas partes. En mi caso, escribir en un blog es una gran oportunidad para reflexionar sobre el uso de las palabras tanto semánticamente como gramaticalmente.
Dentro de esta ventaja también estaría la mejora en la habilidad para organizar y conectar las ideas, que se consigue prestando atención al proceso de elaboración de las entradas y en la reflexión sobre lo que un determinado párrafo ha llegado a querer decir para distintas personas y ver de qué otra manera se podría escribir para que resultara menos ambiguo, aunque siempre haya un margen que haya que asumir dado que no estamos en las cabezas de todos.
Además, al escribir, reflexionas y se te ocurren más ideas, porque es como si vaciaras tu mente y dejaras espacio para que aparezcan nuevos conceptos y nuevas conexiones entre las ideas previas. Esto también se ve favorecido por el hecho de que las palabras te permiten contemplar mejor tus pensamientos, como he dicho antes, y te permite observar y valorar otras facetas de los mismos y desde otros ángulos. Éste es un gran ejercicio mental que, bajo mi punto de vista, te proporciona una gran preparación a la hora de salir al mundo, ya que aumenta la flexibilidad de pensamiento y los recursos mentales que se tienen. Me gusta pensar que algunas de las cosas que escribo conforman un mapa de ideas y conceptos que dará lugar a herramientas psicológicas que me permitan ir más allá en mi búsqueda del conocimiento y de la sabiduría, permitiéndome comprender mejor el mundo que nos rodea y ése otro que no se ve con los ojos y que muchos desechan por ignorancia.
Por último, se encuentra el motivo que yo creo que todos los que nunca han escrito un blog imaginan, y es el hecho de ser leído por otras personas y recibir un comentario, que en muchos casos sirve simplemente para hacer sentir al / a la autor/a que es leído y "apreciado", pero que, por lo menos en mi caso, es interesante porque un comentario te da juego para expandir la entrada y aumentar tu conocimiento y sabiduría.
Antes de finalizar, quiero dejar claro que para mí, un blog no es una oportunidad para discutir y convencer a nadie, ello es algo que me cansa mucho y no me aporta nada, quien no acepte algunas de las cosas que yo escriba es bienvenido, pero que no venga con ánimo guerrero en pos de convencerme, agradezco que se me presenten ideas y otras posibilidades de pensar, pero no me gusta ir diciendo a la gente que está "equivocada", ya que si uno ha llegado a una conclusión, suele ser porque detrás ha habido un proceso mental. (Ya sé que no siempre es así, pero en mi caso, sí es así, y se agradece que se valore y se respete.)
Después de todo este "tomo", espero que no os hayáis perdido y si no habéis entendido algo, estaré encantado de explicarlo, puesto que es un gran ejercicio mental que te permite entenderlo aún mejor y abrir la mente a otros conceptos conectados a la explicación.
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Saturday, May 31, 2008
Notas mentales
Dicen que escribir los propios pensamientos, si éstos son positivos, ayuda a grabarlos en el alma. Voy a comprobarlo haciendo aquí un pequeño ejercicio...
A medida que voy evolucionando y liberándome de trabas mentales y emocionales, van resurgiendo formas de pensar que tenía aparcadas o sometidas, que no las había valorado suficiente o que me habían enseñado que no eran válidas, que tenía que adoptar otras que han acabado demostrando ser insuficientes y contraproducentes, creando más tristeza y desasosiego que otra cosa.
Creo que en el mundo actual, las energías de cada signo están "enfermas" o "mal interpretadas" y que de cada uno tenemos la misma cantidad de lecciones que aprender. Si no me equivoco (y si me equivoco, ya se encargará Gerardito de corregirme :P) hay una lección fundamental de Aries sin la cual la estructura psicoemocional de cada uno se tambalea constantemente y creo que esa lección es la forma de pensar que está resurgiendo ahora mismo: la del valor propio.
Por un lado tenemos a aquellos que se valoran tanto, a menudo por miedo a lo "externo", que dejan de tener en cuenta a los demás, y los demás, que generalmente no suelen tener una autoestima sana (algo habitual hoy en día) adquieren la idea de que "valorarse" está mal y es dañino, y que por eso hay que doblegarse a los demás y anularse como persona. De ahí que estén tan extendidas ideas tan perjudiciales como que si no damos constantemente, no seremos valorados; que si no intentamos acoplarnos a una justicia preconcebida e idealizada, sin tener en cuenta las necesidades de cada uno en cada momento, no seremos respetados; que si no nos anulamos como personas con tal de que otros sean, los demás no sabrán ver lo bueno que hay en nosotros, etc.
Obviamente, siempre hay gente que están en el término medio, que han sabido reconocer esto en su alma y lo aplican con gracia. Pero creo que, desgraciadamente, no abunda la gente así.
Creo que es necesario para todos, pero sobre todo para mí, porque siempre lo estoy aplicando a los demás y yo me olvido a menudo de mí mismo, reconocer que el valor de uno mismo se muestra siendo simplemente, no estando tan pendientes de los demás hasta el punto de que dejamos de ser nosotros mismos y los demás ya ni nos conocen. Esta forma de pensar es un arma de doble filo, y es de doble filo porque hiere a ambas partes: te hieres a ti porque te resientes por no ser capaz de ser tu mism@, y hieres a la otra persona inconscientemente porque no tienes esa confianza con ese otro para decirle lo que sientes, la alejas de ti, sin que la otra persona se dé cuenta, y le muestras una parte de ti que no es cierta, es decir, le mientes, y cuando llega el momento de la verdad...descubre todas las mentiras que le has colado y se siente muy decepcionada, si es que la otra persona te quiere de verdad y no está simplemente utilizándote, en tal caso se enfadará porque le hayas mostrado tu cara verdadera y no estés dejándote utilizar una vez más.
Sinceramente, opino que creer que lo único que tiene uno para ofrecer es su capacidad de sacrificio y resignación es bastante infantil, es como olvidar todas las demás virtudes y habilidades que uno pone en práctica constantemente, todo el tiempo.
Por otra parte, el pensar que las relaciones se basan en "puntos" que se ganan sacrificándose por la otra persona es como haber distorsionado completamente el concepto del amor y haberlo sustituido por el miedo. La idea básica de los que temen está en el "hoy por ti, mañana por mí", pero aferrarse a esa idea como si fuese la única balsa en una tempestad es haber olvidado que la base de la relación no es dar, sino disfrutar juntos. Está claro que hay que saber dar, y saber recibir, pero las relaciones no son un contrato, son un regalo, y los regalos se disfrutan, ¿no?
Por último, hay una concepción que está cobrando mucha fuerza y que consiste en pensar que uno debe "ganar puntos" si uno quiere que le cuiden en un presente o en un futuro, algo muy habitual entre padres de edad avanzada con respecto a sus hijos adultos. Mi opinión es que...si los hijos adultos aún no han aprendido a valorar todo lo que sus padres ya han hecho por ellos, todo lo que puedan hacer ahora no será nada en comparación con lo que ya han hecho y probablemente los hijos no sepan valorarlo si entran en una dinámica de recibir constantemente.
Pienso que esta manera de relacionarse siempre dando y dando cosas "superfluas" o sacrificándose excesivamente es una manera de temer el expresar las propias necesidades y establecer así una especie de territorio franco en el que ambas partes contactan de manera íntima, reconociéndose igual de vulnerables y creándose una confianza profunda que es mucho más fuerte y duradera que cualquiera contrato de trueque.
Es una pena...con lo tierno y bello que es el amor en su parte más profunda...
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Sunday, April 20, 2008
Cavilaciones
Escenario: tumbado en el césped de una colina baja a las afueras de una ciudad, un lugar tranquilo y apartado del bullicio. Hay una gran necesidad de espacio personal, de tiempo para reflexionar y desperezar el alma y los pensamientos. Mis ojos se columpian de nube en nube, mis pupilas son inundadas por el azul del cielo. Mi corazón reconoce en ellas algo común, algo que nos une, que le hace sentir que estamos todos en este "juego" de la vida y que ellas también lo saben y que por eso hacen su papel lo mejor posible, intentando facilitar ese "juego" dentro de sus posibilidades. Las nubes me devuelven la mirada con una sonrisa a medida que pasan de largo, siguiendo su camino.
Acción: todos tenemos un corazón. Un corazón que late, que da vuelcos, que se encoge y se ensancha, que se para y se acelera, que en un momento desearía que siempre fuera así y en otro momento quisiera desaparecer (aunque, afortunadamente, los primeros abundan más que los segundos). Las caras se suceden en la imaginación, todas tienen algo en común, todas han tenido experiencias que las convierten en espectadores y actores. Mi corazón va más hondo y descubre un territorio que despierta en él lejanas memorias...una familiaridad poco familiar...
Esa sensación de que todos venimos sin saber nada, que todo lo que sabemos en un momento determinado podría ser cuestionado hasta un punto de no respuesta. Esos años en los que todos damos lo mejor de nosotros porque de alguna forma sentimos que la vida es complicada y llena de retos y nos nace no hacerla más compleja de lo que ya es.
(Mirar el blanco de los ojos para intentar reconocer ese ser que fuimos una vez...)
Un espacio en el que nos apetezca sacar a relucir esa parte de nosotros que todos compartimos, esas dudas y esos miedos que nos tumban de nuestras idealizaciones de vuelta a nuestra verdadera esencia, esas risas no reídas que nos conducen en nuestras búsquedas frenéticas tras la felicidad y nos obligan a parar en lugares que nunca habríamos programado...donde no somos nadie más que lo que hay bajo nuestra piel...
¿Qué podemos crear que nos devuelva a nosotros mismos? ¿En qué punto de nuestras vidas dejamos de aceptarnos? ¿Qué es lo que más nos avergüenza de nosotros mismos?...esto no es un reproche, no es un grito desesperado empañado en lágrimas, es una duda existencial que resquebraja las raíces de mi alma...liberándola a la vez, haciéndola sentir más libre.
La única pregunta importante: ¿por qué nos complicamos la vida?
Reparto: nadie.
Banda sonora: "Parece que viene", de Pastora.
(Nota del guionista: ¿cómo podemos extrañarnos de los asesinatos que se cometen por todo el mundo, si todos hemos matado al niño / a la niña que una vez fuimos?)
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Tuesday, March 04, 2008
Una perspectiva del paraíso
Tanto nos aferramos a la ilusión de que somos seres sólidos, cerrados e impenetrables, inamovibles e independientes, y no nos damos cuenta de cómo de abiertos estamos a las corrientes del mundo. Y cada una de estas palabras tiene más peso del que parece, porque ocurre a pesar de que no siempre (o más bien casi nunca) nos demos cuenta.
Con el paso de los años, uno tiene el regalo de haber podido observar un mismo objeto, una situación o un ser de distintas formas y entonces te preguntas: ¿qué ha cambiado: eso de "ahí fuera" o tú mismo? Está claro que eres tú el que ha cambiado, pero si cambias, significa que no eres tan "sólido y cerrado" como pensabas, sino más bien líquido y cambiante. Y en este cambiar, uno deja espacio para lo nuevo, o lo que no éramos antes, que no es necesariamente nuevo, porque otras personas seguramente lo habrán percibido y/o incluído anteriormente.
A veces, esto mismo que nunca antes habíamos experimentado ya estaba ahí sin que lo reconociéramos, sólo estaba esperando el momento o algo concreto para surgir. Es este "algo" o "momento" lo que nos afecta, lo que se cuela por las ventanas de nuestro ser y nos modifica, aunque sin dejar de reconocer la responsabilidad que cada uno tiene para tomar las decisiones que toma.
Otras veces, es algo que ya estaba antes y conocíamos pero que ha ido madurando y perfeccionándose, puliéndose, a través de las experiencias, de las ideas y los sentimientos que incluimos en nuestro ser, en la constitución básica de nuestro alma. Y se ha pulido tanto que no nos damos cuenta de que es lo mismo, de que seguimos siendo nosotros mismos, pero enriquecidos.
A menudo, sin embargo, suele darse el caso en el que cierta parte de nuestro ser se ve herido porque nos autocastigamos por una energía que ha pasado cerca o incluso penetrado nuestro alma que nos hace sentir vulnerables por distintas razones. En estos casos no dejaremos de ser enriquecidos, porque tarde o temprano se nos presenta la ocasión de aceptar nuevos elementos en nuestro espíritu que nos permiten sanar la herida e ir más allá, aunque este cambio es mucho mayor y más difícil que si simplemente dejamos abiertas las puertas y dejamos entrar libremente lo que pase por ahí en ese momento.
Lo mejor de todo esto es que nos permite acceder a nuevas experiencias, nuevas situaciones y personas desconocidas que nos enriquecen aún más y nos invitan a empezar otras aventuras. Además, todo esto nos permite comprender y tolerar lo que antes no soportábamos, lo que nos enfurecía y nos parecía injusto. Esto es de tal modo que, al incorporar nuevas energías, al incrementar nuestro bagaje de experiencias y al abarcar una imagen del mundo más amplia, nos deshacemos de sentimientos que nos pesan, nos retienen y nos atan a situaciones o energías que se cuelan por nuestro ser y no nos dejan ver distintas realidades ni seguir explorando.
Mi sueño es reunir tal bagaje de sabiduría y conocimiento que sea capaz de discernir los innumerables sentimientos, situaciones y personas que circulan por mis alrededores cada día para identificar y evitar que aquellos que me retienen me afecten de verdad y empaparme cada vez más de los que me ensanchan el corazón y me ayudan a fluir con la vida. De este modo, quisiera poder aprender más y más sobre los ríos de vida que corren por el mundo.
Las aguas de estos ríos aclaran nuestra vista y nos permiten ver el amor que hay en cada gesto, en cada sonrisa, en cada acción, en cada palabra, en cada color, en cada forma, en cada brisa. Nos permiten echar una ojeada más o menos temporal al paraíso de cuando en cuando, sintiendo cómo es, qué hay en él y qué aire se respira, entre otras muchas cosas, según quién lo perciba.
Y es curioso que las cosas que perciba del paraíso cada uno son otros indicadores más que nos ayudan a conocernos aún mejor y reinician el ciclo de crecimiento y surgimiento de nuestro alma que he relatado más arriba.
Y así cada vez reconocemos en mayor grado el paraíso que tenemos a nuestro alrededor, porque todo nos parece más bello, navegamos mejor por los ríos de la vida y disfrutamos más. A menudo se suele asociar con esos momentos en que decimos que "la vida nos sonríe". En esta situación, aceptamos mejor las cosas, tal vez porque nuestro grado de "incomodidad" con nuestra vida es bajo a lo que es usual para nosotros y podemos asumir las cosas. Empezamos a pensar que la vida tiene mecanismos y métodos para hacernos felices, caminos para llegar hasta nosotros.
Y, si seguimos por ese camino y no nos desviamos, nos vamos dando cuenta de que nos parecemos a eso que vemos fuera, que somos capaces de sentir más amor y devolver un poco del que nos da el paraíso que vemos. Cuanto más agradecidos estamos, más queremos hacer por aquello o aquellos a los que estamos agradecidos. A menudo esto es simplemente reducido a la idea de que cuando se hace un favor, se lo debemos, pero en realidad creo que esta fórmula social es muy hueca en comparación con el sentimiento profundo de agradecimiento y la satisfacción de haber ayudado a quien nos ayudó antes.
Y nos damos cuenta de que somos lo mismo que lo que hay fuera, porque todo está hecho de lo mismo y somos uno con nuestro ambiente y somos espectadores activos de nuestra habilidad de hacer feliz a la gente que nos rodea igual que nuestro mundo es capaz de hacernos felices a nosotros. Entonces se inicia una espiral de ayuda mutua y cuando nos sucede algo que no nos parece beneficioso en un principio, queda una mayor posibilidad que antes para pensar de una manera lo suficientemente positiva como para resolverlo sin problemas y no perder esa actitud positiva y de agradecimiento hacia la vida.
Y luego vemos que el amor y la entrega que vemos fuera no es más ni menos que un reflejo de lo que tenemos dentro, que somos nosotros los que facilitamos que el mundo nos trate mejor, los que allanamos el camino para que los ríos de la vida inunden la nuestra con mayor facilidad. Y vemos que los ríos de la vida están por todas partes, que todo depende de saber abrir las compuertas. Nuestro amor hacia nosotros mismos se incrementa en gran medida y de la manera menos egoista posible, sino más bien de autoaceptación y estar a gusto con nosotros mismos.
Y de esta manera somos cada vez más capaces de hacer más fácil la vida de los que nos rodean y de aquellos que rodean a los que nos rodean.
Me gustaría haber aportado algo a quien ha leído esta entrada, vuestros comentarios son más que bienvenidos. ¡¡Besos para todos!!
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Thursday, February 21, 2008
Introducción a la consciencia y la preconsciencia
Antes de seguir con mi subjetivo y personal análisis, que es una colección de ideas más o menos interconectadas, quiero dejar claro a lo que me refiero con preconsciencia. La preconsciencia es donde yace nuestra memoria, de la que no somos conscientes en todo momento pero que es relativamente fácil de acceder, mientras que el inconsciente es difícil de acceder y se compone de material preverbal, anterior a cuando empezamos a hablar, durante los primeros años de nuestra infancia y, en parte, también de deseos y recuerdos reprimidos. Sin embargo, creo que si nos acostumbramos a manejar con relativa habilidad la preconsciencia, podremos tener un acceso ligeramente mayor al inconsciente.
Para hacer eso, hay que ir recordando esas cosas que no nos hace gracia tener presentes pero que tenemos que afrontar, que nos ha pasado hoy o ayer o hace una semana o un mes, o algo que hace mucho que pasó pero que nos pesa y que nos hace sufrir aún a día de hoy, o algo que nos impide ser más felices, ser más conscientes de nuestros pensamientos y ver cómo éstos nos impiden crear mayor felicidad en nuestras vidas, exponernos a formas de pensar que supongan un reto a nuestras creencias o a nuestras formas de enfocar ciertos recuerdos que nos duelen simplemente porque no hemos aprendido a verlos de una manera que no nos duela y nos beneficie.
Pero claro, todo esto es una práctica bastante desconocida para la sociedad en la que vivimos hoy en día, lo cual no justifica que cada uno de nosotros individualmente no lo hagamos, simplemente hace que haya menos posibilidades de que lo hagamos y no nos facilita los medios para hacerlo. Es más, nos dificulta la realización de estas tareas, ya sea impulsándonos a "desarrollarnos profesionalmente" con interminables cursos y másters, además del trabajo, ya sea ofreciéndonos oportunidades de conseguir cosas o situaciones que son mejores que las que tenemos, dando a entender que lo que podemos conseguir nosotros con nuestros medios no puede ser mejor, porque, al fin y al cabo, ¿qué es más aburrido e improductivo que "no hacer nada"?
(Ahora entiendo cuando los entendidos en materias espirituales piden que "no hagamos nada", en realidad esto es mucho más activo que ir a un concurso a contestar unas preguntas y ganar un dinero.) Entiéndase por "no hacer nada" todo lo que he dicho en el párrafo de antes.
Lo más curioso es que no sólo la sociedad no nos invita a "no hacer nada" o nos dice que "no hacer nada" es lo más aburrido que existe o nos dice que hay cosas mejores que "no hacer nada", sino que, además, esas cosas mejores en realidad son muy contraproducentes y te alejan de todo lo que es "no hacer nada", porque te distraen la mente y la autoestima y te invitan a creer que es a eso a lo que tienes que aferrarte porque es lo que te ayudará a moverte por la vida.
(Claro, a falta de valores extraídos del "no hacer nada", se acude a sucedáneos, como el orgullo, el sexo, el culto al cuerpo, el dinero, los bienes materiales, la seguridad material, el "amor de pareja", crear una familia...por poner algunos ejemplos.)
Está claro que no por dedicarse a "no hacer nada" uno tiene que dejar de lado todo lo demás, pero sí creo que el "no hacer nada" te permite acceder, definir y pulir el timón que dirigirá el barco de tu ser por las aguas de la vida (pues la vida es tan bella como eso, al fin y al cabo), y estas aguas incluyen todos los aspectos de la vida que acabo de decir. Para ser más concreto, yo definiría "no hacer nada" como conocerse a sí mismo, es adentrarse en las profundidades de nuestro ser, quitarle las telarañas, reconocer los desperfectos y aprender a transmutarlos de tal forma que lleguemos a ver el palacio que se esconde tras esas profundidades.
Ver lo que nos gusta en la vida y lo que no, reconocer el por qué de que nos guste algo o no, y ver si estamos a gusto con esos motivos o no, y el por qué de que estemos o no a gusto. Buscar qué es lo que nos mueve, buscar hasta encontrar lo que cante la misma melodía que la que suena en nuestro interior, y si no hay nada concreto que la toque, crearlo combinando lo que encontremos y que se acerque más a lo que buscamos.
Todo esto, que suena tan emocional, requiere ser independiente y pensar a tu modo, no permitir que nadie te diga cómo pensar, en especial, en lo que a tu ser y tu visión del mundo y la vida se refiere. Eso te expone y provoca que de cuando en cuando, alguien reaccione de mala manera, pero en el fondo, todos salen ganando. Todos salimos ganando cuando alguien de nuestro entorno está desarrollándose como ser humano, porque tiene una visión y un carácter más rico, gracias a haber reflexionado y tener una mente propia, sin seguir esas iras y esos sentimientos negativos que en su momento fueron de otras personas y que ahora son males comunes pues, al fin y al cabo, uno nunca puede sostener algo así porque en realidad no encaja con la forma de pensamiento intransferible e inherente a cada uno. (Este tema en particular podría llenar páginas y páginas, "La adquisición de un sistema de pensamientos ajeno." A ver si un día le dedico una entrada.)
Y éste es uno de los principales motivos por los cuales debemos profundizar en nosotros mismos, conocernos y recordar quiénes somos, hacer renacer el niño que una vez fuimos, rescatarlo del olvido y volver a ser fieles a nosotros mismos, estar en paz y nunca más dudar de nosotros mismos hasta el punto de desechar nuestra forma de pensar para sustituirla por una forma de pensar ajena por el simple pero poderoso hecho de no querernos.
El alcance que esto puede tener en nuestras vidas es tan grande que si se hiciera, el mundo cambiaría radicalmente y no sabríamos reconocer el lugar donde vivimos hasta pasadas unas semanas.
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Tuesday, January 08, 2008
De cabeza a la vida
Un peldaño, primera parte
Ayer estuve hablando con alguien que me incitó a escribir una serie de ideas para mí, no para los demás. Aunque entendí por qué me lo decía, hoy parece que de verdad lo entiendo y considero obvio que así sea. A pesar de hacerlo para mí, quiero dedicárselo a ese alguien tan especial. Gracias a ese alguien ahora soy quien soy. Te quiero. ;)
Estamos tan acostumbrados a no saber qué o quiénes somos, que no tenemos ni idea de cómo lo vamos a descubrir ni fe en que ocurra. El caso es que por eso mismo nos creamos una imagen mental de nosotros mismos, intentamos adaptarnos a un ideal. En algunos casos, la gente cree que representa ese ideal pero no es consciente de la cantidad de diferencias que hay en realidad, no quiere verlas, las justifica o las malinterpreta.
En realidad, lo mejor es descubrir esas verdades que siempre formaron parte de nosotros y que no nos atrevemos a mantener y a defender por miedo y porque no es lo habitual. Es necesario informarse e investigar y preocuparse por ello. Son semillas que, si son mimadas, empiezan a crecer y a crecer y uno las reconoce como parte de uno mismo. Y es entonces cuando empieza a vivir la vida que uno mismo verdaderamente desea, porque está regida por las verdades que integra a uno mismo.
Obviamente, todo esto lleva mucho tiempo. Yo ahora tengo 21 años y sé que aún me queda mucho tiempo de estar aquí, pero es bueno ir descubriendo ya esas partes tan importantes de uno mismo. De momento, ya he descubierto algo que sé que siempre ha ido conmigo y que nunca lo he valorado lo suficiente y a menudo me he dejado llevar por la opinión general por falta de conocimiento sobre este tema de las verdades propias. Personalmente, creo que el descubrimiento de estas verdades es algo fundamental en la vida y que puede llevarte muy lejos.
Y aquí estoy, dispuesto a escribir sobre la primera verdad que he reconocido en mí mismo. Se trata de cómo encarar la vida, en general, a expensas de una persona o un aspecto de tu vida diaria.
Hay una creencia generalizada de que la vida es mala, que disfruta cebándose con las personas y que te trae siempre aquéllo que te puede hacer más daño para regocijarse viéndote sufrir. De hecho, muchas películas se encargan de mantener esta creencia, mostrándonos protagonistas que van de desgracia en desgracia, como si gente inconexa estuviera conchavada para hacer que sufra determinada persona contra la que no tienen nada personal. Claro, dicho así, está claro que tiene más pinta de paranoia que de realidad, pero...el caso es que es un pensamiento muy generalizado y la gente no se da cuenta de lo que significa realmente.
Suponiendo que esa teoría fuese verdad por un momento, ¿quién se encargaría de hacer que "la vida sea mala"? Está claro que no se puede demostrar con la ciencia actual la existencia de "algo" más allá de la vida diaria, que controle en cierto grado lo que suceda y por ello se podría decir que esa pregunta nadie la puede contestar, ni siquiera yo, que soy quien la formula a sabiendas. Pero, si nos pusiéramos a reflexionar...¿somos realmente conscientes de qué clase de ser o cosa tendría que ser que pudiera crear vida sólo con fines sádicos? ¿Para qué íbamos a tener buenos sentimientos? ¿Para sufrir más? Y si eso fuera así, ¿cómo es posible que haya gente con buenos sentimientos que realmente disfrute de la vida?
Fijémonos en un templo budista, en donde todos los monjes viven en armonía y paz y todos realizan aquello que más ansían: continuar su búsqueda espiritual y rendir ofrendas a los que admiran... no parece que la vida haga nada para hacerles sufrir, y no estoy diciendo que las cosas les vayan bien por su cara bonita ni que nunca tengan problemas, pero sí muchos menos que la mayoría.
Aunque ya sé lo que me diría cierto argentino respecto a "justificar" mis ideas, me parecía apropiado hacerlo para acercar mi enfoque a aquellos que no lo comparten y/o no lo comprenden.
Esto que voy a contar no es una creencia o un pensamiento filosófico adquirido con el tiempo, es un sentimiento que tengo desde que nací y que, a medida que he ido desarrollándome como persona, ha ido modificándose y ampliándose. Al principio, desde que era muy pequeño, sentía que la Vida y yo éramos aliados, que yo ayudaba a los demás a que sus vidas fuesen más fáciles y la Vida me daba lo que yo necesitaba para sobrevivir. Con el tiempo, yo he ido pasando por experiencias, me han ayudado y la Vida misma me ha traído lo que yo he ido necesitando, lo hubiera pedido o no, y mi relación con Ella ha cambiado. Si al principio era como una madre o una socia - hermana para mí, ahora es como una corriente de energía que está por todas partes y que fluye a través de nosotros y, al hacerlo, nos trae lo que nos sirve para ir evolucionando.
(Quiero recalcar que no estoy afirmando ni dictando sentencia, soy consciente de que es mi forma de verlo y de sentirlo, pero creo ya de por sí es mucho, porque no todos tienen la oportunidad de sentir algo así, aunque sea a su manera.)
La Vida nos conoce muy bien, está por todas partes, pero eso no significa que seamos vigilados, no es algo externo a nosotros que nos observa y nos juzga (así que podemos maldecir o tener pensamientos impuros con el vecino sin sentimiento de culpa), simplemente es una entidad formada por todos nosotros y que siente lo que nosotros sentimos y por el mismo hecho de sentirlo ya hace que venga a nosotros lo que necesitamos. Es como un mar de energía en el que estamos y no nos damos cuenta.
Esto no significa que la Vida nos traiga todo aquello que deseemos, hay veces que lo que necesitamos es lo último que deseamos pero que, en realidad, es lo que nos hace descubrir una verdad que, al reflexionar mínimamente sobre ella, nos hace sentir que era tan obvio que no comprendemos cómo no nos hemos dado cuenta antes, y yo creo que eso es como si ya lo supiéramos pero que lo hemos olvidado, a veces tengo esa sensación. Las verdades de las que hablo son tan evidentes que a menudo sentimos que siempre han estado en nosotros pero que algunas de ellas no las hemos querido aceptar y las hemos escondido o reprimido. Se trata de ser sincero contigo mismo, al fin y al cabo, esa práctica es la más sana que puedes tener para facilitarte la vida. Si no eres cómplice contigo mismo, ¿con quién lo vas a ser?
Y a su vez, retomando el tema con el que empezaba el texto, es una forma de conocerte mejor. Y al ir conociéndote mejor, vas comprendiendo qué cosas se te dan bien y cuáles no, y también evitas que nadie pueda acusarte de algo que no eres porque sabes que eso no encaja con cómo sientes y actúas. A su vez, conocerte te permite liberarte y dar rienda suelta a tus impulsos cuando se trata de realizar aquello que se te da bien. No necesitas seguir a pies juntillas una guía ni pedir consejo a nadie. Eso no significa que no tengas nada que aprender al respecto, ni que no se pueda refinar, pero tampoco te desviarás tanto como crees y a la larga ese tiempo estará aprovechado al máximo, te aportará algo como persona, por poco que sea, y nunca lamentarás ese tiempo de tu vida cuando mires hacia atrás, es como un tiempo aprovechado en todas sus posibilidades.
Para finalizar, recomiendo esta práctica de conocerse y aceptarse tal cual es porque, entre otros muchos beneficios, permite a uno ser más feliz, estresarse menos, conformarse con lo que tiene y lo libra de deseos materiales que nunca lograrán satisfacer ni la décima parte que satisface sentirse bien con uno mismo (una vez aprecias el mejor regalo que te puede dar la vida, que es tu cuerpo y la oportunidad de vivir en este mundo, ¿para qué más?).
Espero no haber resultado cansino ni difícil de leer o comprender, vuestros comentarios y dudas serán más que bien recibidos. Gracias por leer hasta el final. Hasta el próximo peldaño.
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Tuesday, September 04, 2007
A todos
A menudo la gente se siente inútil, incapacitada, sin poderes que anhelarían tener, poderes como el don de la ubicuidad, el de traspasar paredes u otros muchos. Y admiran a aquéllos que pueden hacer cosas increíbles como arrastrar un camión con las orejas o estar 14 minutos bajo el agua sin respirar. Pero yo siento que tengo un tesoro en mi vida, compuesto por todos mis amigos, pero no puedo disfrutarlo como a mí me gustaría, y es por ellos que todos esos poderes cobran sentido:
Yo quiero el don de la ubicuidad para estar con todos mis amigos a la vez.
Yo quiero el don de traspasar cosas físicas para poner mi corazón encima de sus corazones y que sientan el amor que siento por ellos.
Yo quiero el don de la invisibilidad para estar siempre a su lado sin que se sientan agobiados.
Yo quiero el don de la telepatía para poder ver esos pensamientos que ellos querrían revelarme pero no se atreven.
Yo quiero el don de la curación divina para que ninguno nunca sufriera enfermedad o malestar físico alguno, en especial SIDA o paraplejia.
Yo quiero el don de la fuerza infinita para poder abrazar mil veces sin cansarme.
Afortunadamente, conozco la frase más importante y la que hace que todos esos dones no sean tan necesarios, la frase que ellos siempre podrán llevar consigo sin que yo esté con ellos, la frase que les hará sentir un sincero abrazo cada vez que la recuerden, la frase que les aliviará en sus peores momentos: TE QUIERO.
Que cada mirada sea una oda a la amistad y que el mundo particular de cada amigo pase a ser una parte de mi mundo. Que cada risa sea un agradecimiento porque ese amigo exista y, además, haya decidido bendecirnos con su amistad. Que cada abrazo sirva para unir aún más los corazones y recordar que ahí se tiene un amigo en el cual poder apoyarse.
TE QUIERO.
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Pablo
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Thursday, July 26, 2007
El rosal
Anoche, mientras meditaba para entrar en contacto con mi cuarto chakra y sacar toda la mugre que metí en él, vino a mi mente una historia que con el paso de los segundos fui ordenando e hilando. El relato es como sigue:
Una semilla de rosal no es atractiva para la vista, la gente ignorante la desprecia porque no sirve para decorar, pero ella, la semilla, sabe mucho, mucho más que esa gente, sabe todo lo necesario para desarrollarse y crecer, tiene toda la información guardada en ella y no necesita a esa gente ignorante.
Cuando la gente ya se cansó de criticarla y empieza a ignorarla, la semilla es enterrada por la naturaleza y en el tranquilo y sano olvido de los demás va haciendo su trabajo, sin ayuda de la gente, ella tiene la información y sabe qué pasos debe dar y en qué orden. Tiene la información dentro.
Al cabo de un tiempo, cuando varios ciclos habían sido completados varias veces en las vidas de la gente, tenemos un rosal aún sin rosas, simplemente hojas y tallos. La gente se molesta, no sólo por lo feo que es el rosal -no tiene nada atractivo- y por lo inútil que parece, porque no tiene nada que les pueda servir. Pero lo que más le asombraba al rosal es que la gente dijera que no tenía derecho para estar donde estaba, que bloqueaba y dificultaba el paso y que debía ser quitado. Pero como es usual en esta gente que se queja de todo porque no quiere resolver sus propios problemas y tienen que dedicar sus energías en asuntos ajenos, ninguno dio el primer paso en cambiarlo de sitio, todos estaban demasiado ocupados y nadie daba importancia real a las cosas, solamente quería quejarse para que vieran lo inteligentes que eran que podían esgrimir argumentos para justificar quejas de asuntos ajenos.
Sin embargo, el rosal sabía que ese lugar era el idóneo, era su lugar, la información que traía y el plano que tenía de su vida ya lo indicaban. Estaba ahí por un propósito: vivir su vida. No tenía ninguna mala intención, tenía un propósito importante y que sólo le importaba a él mismo. El tener ese propósito era lo que le daba la seguridad de estar haciendo las cosas bien.
Cuando ya empezaron a salir los capullos, la gente decía que no lo estaba haciendo bien, que los capullos debían ser así o de esta otra forma, que debían tener este color o este otro pero no el que tenían, que debían estar en estas otras partes del rosal porque era más bonito así. El rosal hacía oídos sordos porque sabía que tal y como eran y donde estaban era porque era la mejor forma posible, la naturaleza sabía cómo debía hacer sus cosas.
Cuando los capullos florecieron, nadie estuvo a gusto con su forma, color o posición, pero el rosal estaba a gusto: eran tal y como él quería, tenían un propósito: eran rosas y tenían esa forma porque sabía que era ésa la forma idónea para atraer a las abejas y que polinizara sus flores. Pues el rosal necesitaba ser polinizado porque había nacido para extender su especie y para alimentar parte de la naturaleza, a quien él pertenecía, ése era su propósito y su forma estaba condicionada por su propósito, no por las ideas de los demás, que tienen otros propósitos. El rosal no despreciaba el punto de vista de los demás, pero los demás tenían otros propósitos y ellos podrían conocer o no esos propósitos, pero el rosal desde luego conocía el suyo y estaba desarrollándolo como él sabía que tenía que hacerse.
Y ésa es la moraleja...si escuchas demasiado las palabras de los demás, serás como los demás quieren que seas, no como tu corazón te pide y, al fin y al cabo...los demás pasarán, pero tu corazón siempre estará contigo.
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Pablo
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Monday, April 23, 2007
Yo quiero un imposible / I want something impossible
Yo quiero ser un primitivo que mira desconcertado el movimiento de las luces que iluminan la noche.
Yo quiero ser un indígena que se asombra al ver cómo se forma una lluvia en un día soleado.
Yo quiero ser un íbero atónito al presenciar una columna de luz golpeando el suelo en menos de un parpadeo.
Yo quiero ser un griego sobrecogido al ver los cambios de humor del agua.
Yo quiero ser un indio sorprendido al sentirse comprendido cuando habla con las plantas.
Yo quiero ser un isleño comprensivo al ver que su padre volcán escupe terrenos de lava sobre su rincón del planeta.
Yo quiero ser un egipcio que se siente padre de la cosecha que empieza a florecer.
Yo quiero ser un tibetano que llora al ver cómo una pequeña planta sobrevive incomprensiblemente bajo la nieve.
Yo quiero ser un niño nórdico que celebra la primavera aprendiendo a volar con los pájaros.
Yo quiero ser un anciano chamán que ve ir y venir a las personas, a las plantas, a los animales, a las nubes.
Yo quiero ser un romano que presencia la creciente tolerancia del cristianismo.
Yo quiero ser lo que no soy para disfrutar más de lo que soy.
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I want to be a primitive chaser that looks puzzled at the movements of lights that walk through the night sky.
I want to be a shocked Indian ranger watching how it quickly starts to rain despite the sunny weather.
I want to be a surprised Iberian craftsman seeing how a column of light hits the ground in less than a single blinking.
I want to be a startled Greek witnessing the changes of humour of water.
I want to be an amazed Hindi realising how well it feels to hold a conversation with plants.
I want to be an understanding islander when he sees his father, the Vulcan, spitting lands of lava over its planet corner.
I want to be an Egyptian that feels like the father of his harvest flowering.
I want to be a crying Tibetan seeing how a small plant incomprehensibly survives under the snow.
I want to be a Nordic child that celebrates spring learning how to fly with the birds.
I want to be an elder shaman watching people, plants, animals and clouds come and go.
I want to be a Roman that witnesses the growing tolerance towards Christendom.
I want to be what I am not in order to enjoy more what I am.
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Pablo
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Sunday, April 08, 2007
Historia de un alma / A story of a soul
Su cabeza reflejaba el astro rey que a menudo nos acompañaba. Sus ojos me permitían bañar mi espíritu en el mar purificador de sus pupilas. Su sonrisa y su mirada alegre parecían crear la música que siempre le rodeaba. Mis cuerpos dejaron de sentir la algodonosa nube en la que nos sentábamos y sólo percibían el aire resbalando a medida que se aproximaba el suelo. Cada vez le veía más pequeño. Poco antes de llegar, le perdí de vista y otras nubes lo escondieron. Desde abajo todo parecía tan inconmensurable...se comprendía la reverencia hacia mi hogar que se tiene desde ahí.
Ya tropecé con el suelo. Comencé a deambular. Todo parecía tan estrecho...¡y demasiado definido! No me acostumbraba a levantar la cabeza al principio y me tropezaba con todo lo que se ponía en mi camino...No lograba comprender cómo no se ahogaba la gente con los árboles tan cercanos entre ellos. Empecé a experimentar lo que se conocía como dolor. Tropiezos, resbalones, zarzas, mosquitos, serpientes, tigres...pero ésto sólo era la primera fase.
Cuando vi el final del bosque aproximarse a mi esencia creí que sería mi alivio, pero casi preferí quedarme dentro una vez hube salido. Tardé en acostumbrarme a las angustias y los miedos que los corazones y las cabezas de las personas me gritaban sin cesar. Complejos, dependencias, malas interpretaciones, orgullos, rabias contenidas, reproches y sobre todo: un gran desconocimiento de lo que es la vida.
Pero no me darían tregua, no, porque cuando sus odios más asfixiantes eran y yo más me acostumbraba a ellos me creía empecé a sufrir sus conflictos de otra manera igualmente directa. Sus miradas furtivas, sus reacciones de escándalo, sus murmuraciones, sus cambios de dirección para esquivarme, sus palabras de desprecio, sus tonos arrogantes y sus gritos me hacían naufragar en arenas movedizas.
Todas estas cosas me asombraron y me distrajeron tanto que llegué a olvidar aquello que era mi llave para abrir todas las puertas y recorrer los caminos más apropiados. Mi asombro llegó al máximo cuando descubrí una casa abandonada...en lo poco que quedaba en mi memoria de mi morada no recuerdo que hubiera algo así, ¿para qué sirve una casa abandonada? ¿Qué uso práctico tiene? ¿No les sería más útil reutilizar sus materiales en su beneficio?
La noche cayó y experimenté algo nuevo: el frío. Me dí cuenta de que necesitaba un lugar donde hospedarme y de que no me serviría cualquiera, porque mis cuerpos habían sufrido demasiado para hacer frente a las inclemencias del lugar. También recordé que nadie me hospedaría por motivos obvios, aunque no razonables. Sólo me quedaba hacer uso de la casucha deshabitada.
Me interné en el edificio de dos plantas, empedrado. Cuando subí las escaleras y vi una cama vieja pero utilizable, todo empezó a tener algo de sentido, pero aún no era suficiente, no era la hora. Me senté y lloré: por el dolor de los cortes y las contusiones que nadie había querido tratar, por el dolor de las angustias y los miedos que nadie había querido aclarar, por los castigos que ellos no se querían quitar. Con lágrimas en los ojos me acosté en aquella cama, los ojos eran la única parte de mi cuerpo que había quedado lejos de las zarpas del cansancio y ya los había conquistado.
Cerrar los ojos no era una cura ni una solución: las pesadillas me persiguieron toda la noche, pero mis ojos no querían abrirse para cesar el suplicio. Llegó la mañana nublada y con ella, dejé de sufrir en sueños y me preparé para degustar la amargura de la vigilia. Sin embargo, algo parecía distinto. No era el suelo, ni la cama, nada me daba ninguna pista de lo que había cambiado, pero tenía la certeza de que un cambio se había producido.
Salí a la calle y vi que la gente era distinta conmigo, aunque ya no me despreciaban tanto como antes, tampoco es que me saludaran ni fueran amables, simplemente me ignoraban de la misma manera que se ignoraban entre ellos. Si pedía indicaciones, se me daban, pero no podía esperar una sonrisa ni que se me recordara, a pesar de yo recordarles a todos ellos. ¿Cómo era posible? ¿Qué les había sucedido para que me trataran de forma distinta?
Pasé por el escaparate que hay en el callejón donde se encontraba la casona donde había dormido y algo me llamó la atención. Si bien la tarde anterior pasó inadvertido, como esta vez no tenía nada que me nublara en exceso la mente, podía darme mejor cuenta de lo que aún no me había percatado y le presté atención. Vi un corazón latir de una forma más intensa de lo que jamás había visto, vi unos ojos pedir algo que los demás no sabían dar, ahora todo sí empezaba a cobrar el sentido completo que tenía. En ese momento, las nubes cargadas siguieron su camino hacia tierras sedientas y dieron paso a mi compañero el astro. Su luz reveló lo que estaba oculto ayudándome a recordar mi hogar. Comprendí que los demás no se escandalizaban de mí porque tenía sus mismas cadenas atando mi corazón al fondo de la desgracia, no dejándolo volar a su voluntad. Era ver su mismo dolor en los demás lo que les daba la seguridad de que nadie iba a reflejar otra cosa, que nadie haría evidentes las heridas que con tanto cuidado se encargaban de mantener, quitándoles su justificación para infligir daño, evidenciando su escasa voluntad de buscar soluciones a sus conflictos intrapersonales, su escaso contacto con sus sentimientos.
Abrí los ojos que durante tanto tiempo había mantenido cerrados y sin dudarlo me dirigí al edificio más alejado de todos los de aquella ciudad, a pesar de no saber el camino. Era un edificio no tan grande como me lo imaginaba, tal vez tuviera demasiadas esperanzas puestas en que hubiera más personas conocedoras de las que realmente había, a pesar de su consecuente encierro a raíz del miedo que generaban la incomprensión y el orgullo. Me percaté de que había una torre más alta que las demás, probablemente fuera el doble de alta. Supuse enseguida que las utilizaban para los más conocedores o, como se dice en esta ciudad, los desahuciados. Supe cuál era mi destino.
A medida que me acercaba, me iba dando cuenta de que la gente evitaba ese edificio y cuando no tenía más remedio que pasar por ese lugar, lo hacía corriendo con miedo y procurando no mirarlo. Una vez dentro, la gente se quedaba asombrada por mi determinación: no solían recibir gente y la poca gente que entraba, no era por su propia voluntad, bien fuera conocedor o trabajador del lugar. Aunque los guardias parecían tener un aire de reverencia hacia mí cuando me vieron llegar a la puerta de la torre, noté cómo sus miradas se clavaban en mi espalda y en mi nuca cuando hube cruzado el marco de la puerta, y cuando ya empecé a escuchar sus murmullos, me giré y vi cómo apresuradamente cerraban la puerta.
Cuando coloqué el pie en el primer escalón empecé a prepararme mentalmente para la larga escalinata que me quedaba y a compadecerme del desahuciado que tenía que vivir tan alejado de los demás. Cuando me quedaba tanta escalera como había recorrido ya, descubrí una ventana que no había visto al llegar: al mirar a través de ella, empecé a cambiar de opinión y a sentir cómo la altura aligeraba la carga emocional que los miedos de aquella gente depositaban en mi corazón, me daba la sensación de que iba a volar de un momento a otro. Cuando ya acababa de subir la escalera de caracol con la que había empezado a familiarizarme, me dí cuenta de lo afortunado que era el desconocido conocedor al que sabía que debía visitar: ya no había sombra de la carga que había estado asediando mis cuerpos. Me sorprendí al ver que la puerta que me separaba de mi destino era mucho más ligera de lo que solía ser el grueso acero allí abajo.
Una música reparadora inundó mi ser antes de llegar a ver al afortunado desahuciado: era la primera vez en esta vida que alguien o algo era capaz de ordenar las notas musicales así. Mis ojos fueron cegados por la luz que era reflejada tan intensamente desde un rincón de la habitación. En realidad, lo que sucedía era que hacía demasiado tiempo que no percibía algo tan delicioso que mis cuerpos se habían desacostumbrado a algo así. Pero en cuanto logré habituarme, mi alma volvió a conocer la pureza gracias al regenerador mar que encontraba en sus ojos. No hacían falta palabras, todo era comprensible, razonable y evidente.
El niño del que me despedí hacía tanto tiempo extendió su mano hacia mí. De repente mis ojos recobraron la capacidad de llorar y aprendieron a derramar líquido de alegría.
¡Qué bien que nos quedara tan poco para llegar al hogar!
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His head reflected the Sun, which was usually with us. His eyes allowed my soul to bathe in the purifying sea of his pupils. His smile and his happy look seemed to create the music that was alwaya surrounding us. My bodies stopped feeling the cotton cloud on which we were seated and they could only feel the air flowing as the ground was getting closer. He looked closer and closer. Soon before arriving, I lost sight of him and other clouds hid him. From below, everything seemed so ilimited...in that moment I could understand the reverence that people have for my home from there.
Publicado por
Pablo
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9:53 AM
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