Thursday, February 21, 2008

Introducción a la consciencia y la preconsciencia

Antes de seguir con mi subjetivo y personal análisis, que es una colección de ideas más o menos interconectadas, quiero dejar claro a lo que me refiero con preconsciencia. La preconsciencia es donde yace nuestra memoria, de la que no somos conscientes en todo momento pero que es relativamente fácil de acceder, mientras que el inconsciente es difícil de acceder y se compone de material preverbal, anterior a cuando empezamos a hablar, durante los primeros años de nuestra infancia y, en parte, también de deseos y recuerdos reprimidos. Sin embargo, creo que si nos acostumbramos a manejar con relativa habilidad la preconsciencia, podremos tener un acceso ligeramente mayor al inconsciente.

Para hacer eso, hay que ir recordando esas cosas que no nos hace gracia tener presentes pero que tenemos que afrontar, que nos ha pasado hoy o ayer o hace una semana o un mes, o algo que hace mucho que pasó pero que nos pesa y que nos hace sufrir aún a día de hoy, o algo que nos impide ser más felices, ser más conscientes de nuestros pensamientos y ver cómo éstos nos impiden crear mayor felicidad en nuestras vidas, exponernos a formas de pensar que supongan un reto a nuestras creencias o a nuestras formas de enfocar ciertos recuerdos que nos duelen simplemente porque no hemos aprendido a verlos de una manera que no nos duela y nos beneficie.

Pero claro, todo esto es una práctica bastante desconocida para la sociedad en la que vivimos hoy en día, lo cual no justifica que cada uno de nosotros individualmente no lo hagamos, simplemente hace que haya menos posibilidades de que lo hagamos y no nos facilita los medios para hacerlo. Es más, nos dificulta la realización de estas tareas, ya sea impulsándonos a "desarrollarnos profesionalmente" con interminables cursos y másters, además del trabajo, ya sea ofreciéndonos oportunidades de conseguir cosas o situaciones que son mejores que las que tenemos, dando a entender que lo que podemos conseguir nosotros con nuestros medios no puede ser mejor, porque, al fin y al cabo, ¿qué es más aburrido e improductivo que "no hacer nada"?

(Ahora entiendo cuando los entendidos en materias espirituales piden que "no hagamos nada", en realidad esto es mucho más activo que ir a un concurso a contestar unas preguntas y ganar un dinero.) Entiéndase por "no hacer nada" todo lo que he dicho en el párrafo de antes.

Lo más curioso es que no sólo la sociedad no nos invita a "no hacer nada" o nos dice que "no hacer nada" es lo más aburrido que existe o nos dice que hay cosas mejores que "no hacer nada", sino que, además, esas cosas mejores en realidad son muy contraproducentes y te alejan de todo lo que es "no hacer nada", porque te distraen la mente y la autoestima y te invitan a creer que es a eso a lo que tienes que aferrarte porque es lo que te ayudará a moverte por la vida.

(Claro, a falta de valores extraídos del "no hacer nada", se acude a sucedáneos, como el orgullo, el sexo, el culto al cuerpo, el dinero, los bienes materiales, la seguridad material, el "amor de pareja", crear una familia...por poner algunos ejemplos.)

Está claro que no por dedicarse a "no hacer nada" uno tiene que dejar de lado todo lo demás, pero sí creo que el "no hacer nada" te permite acceder, definir y pulir el timón que dirigirá el barco de tu ser por las aguas de la vida (pues la vida es tan bella como eso, al fin y al cabo), y estas aguas incluyen todos los aspectos de la vida que acabo de decir. Para ser más concreto, yo definiría "no hacer nada" como conocerse a sí mismo, es adentrarse en las profundidades de nuestro ser, quitarle las telarañas, reconocer los desperfectos y aprender a transmutarlos de tal forma que lleguemos a ver el palacio que se esconde tras esas profundidades.

Ver lo que nos gusta en la vida y lo que no, reconocer el por qué de que nos guste algo o no, y ver si estamos a gusto con esos motivos o no, y el por qué de que estemos o no a gusto. Buscar qué es lo que nos mueve, buscar hasta encontrar lo que cante la misma melodía que la que suena en nuestro interior, y si no hay nada concreto que la toque, crearlo combinando lo que encontremos y que se acerque más a lo que buscamos.

Todo esto, que suena tan emocional, requiere ser independiente y pensar a tu modo, no permitir que nadie te diga cómo pensar, en especial, en lo que a tu ser y tu visión del mundo y la vida se refiere. Eso te expone y provoca que de cuando en cuando, alguien reaccione de mala manera, pero en el fondo, todos salen ganando. Todos salimos ganando cuando alguien de nuestro entorno está desarrollándose como ser humano, porque tiene una visión y un carácter más rico, gracias a haber reflexionado y tener una mente propia, sin seguir esas iras y esos sentimientos negativos que en su momento fueron de otras personas y que ahora son males comunes pues, al fin y al cabo, uno nunca puede sostener algo así porque en realidad no encaja con la forma de pensamiento intransferible e inherente a cada uno. (Este tema en particular podría llenar páginas y páginas, "La adquisición de un sistema de pensamientos ajeno." A ver si un día le dedico una entrada.)

Y éste es uno de los principales motivos por los cuales debemos profundizar en nosotros mismos, conocernos y recordar quiénes somos, hacer renacer el niño que una vez fuimos, rescatarlo del olvido y volver a ser fieles a nosotros mismos, estar en paz y nunca más dudar de nosotros mismos hasta el punto de desechar nuestra forma de pensar para sustituirla por una forma de pensar ajena por el simple pero poderoso hecho de no querernos.

El alcance que esto puede tener en nuestras vidas es tan grande que si se hiciera, el mundo cambiaría radicalmente y no sabríamos reconocer el lugar donde vivimos hasta pasadas unas semanas.

1 comentarios:

Anonymous said...

Sigo insistiendo.
Un argumento, no es más cierto por repetirlo de diferentes ángulos.
Sirve para ir metiendo al lector en una novela, pero creo que en el ensayo, la síntesis es una mejor.

No puedo estar más de acuerdo con la idea central de tu escrito.

"no hacer nada" es mucho más difícil que "hacer algo", es más, ¿cuántas veces "hacemos algo" para "no hacer algo"?

Pero los "entendidos en materias espirituales" no son ejemplo. "no hagas nada" nos dicen, pero ten fe y concluye lo que yo te digo.

Claro que al final es un modo de pensar, de introspección personal, pero no es menos cierto que a él se puede llegar ayudado, ganando de esa forma mucho tiempo y esfuerzo. Se puede llegar "conducido" en sentido estricto, de conducere, de guiado con, de ser ayudado hacia esa habilidad mental.

Y tu eres un gran ejemplo de éso conmigo.

Vuelve a mi memoria Fray Luis ...
"que descansada vida
la del que huye del mundanal ruido,
y sigue la escondida senda
por do han ido
(hacia la introspección, quiero entender yo)
los pocos sabios que en el mundo han sido"

Miguel
18.51 p.m. del 15 de junio del 2008