A menudo la gente se siente inútil, incapacitada, sin poderes que anhelarían tener, poderes como el don de la ubicuidad, el de traspasar paredes u otros muchos. Y admiran a aquéllos que pueden hacer cosas increíbles como arrastrar un camión con las orejas o estar 14 minutos bajo el agua sin respirar. Pero yo siento que tengo un tesoro en mi vida, compuesto por todos mis amigos, pero no puedo disfrutarlo como a mí me gustaría, y es por ellos que todos esos poderes cobran sentido:
Yo quiero el don de la ubicuidad para estar con todos mis amigos a la vez.
Yo quiero el don de traspasar cosas físicas para poner mi corazón encima de sus corazones y que sientan el amor que siento por ellos.
Yo quiero el don de la invisibilidad para estar siempre a su lado sin que se sientan agobiados.
Yo quiero el don de la telepatía para poder ver esos pensamientos que ellos querrían revelarme pero no se atreven.
Yo quiero el don de la curación divina para que ninguno nunca sufriera enfermedad o malestar físico alguno, en especial SIDA o paraplejia.
Yo quiero el don de la fuerza infinita para poder abrazar mil veces sin cansarme.
Afortunadamente, conozco la frase más importante y la que hace que todos esos dones no sean tan necesarios, la frase que ellos siempre podrán llevar consigo sin que yo esté con ellos, la frase que les hará sentir un sincero abrazo cada vez que la recuerden, la frase que les aliviará en sus peores momentos: TE QUIERO.
Que cada mirada sea una oda a la amistad y que el mundo particular de cada amigo pase a ser una parte de mi mundo. Que cada risa sea un agradecimiento porque ese amigo exista y, además, haya decidido bendecirnos con su amistad. Que cada abrazo sirva para unir aún más los corazones y recordar que ahí se tiene un amigo en el cual poder apoyarse.
TE QUIERO.
Heil, Trump!
5 days ago
3 comentarios:
T us palabras suaves, hermosas,
envueltas en aliento de rosas,
queman algo tras mi pecho
una vez a solas en mi lecho;
es la sangre de mi corazón
retozando al palpitar con emoción,
encontrando el camino de la vida
mareada por el arrullo de tu voz,
ondeada al son de esta brisa:
susurros que bailan libremente.
Para qué tener alas teniendo mente,
antes quererte que acercarme al sol;
busca la forma de estar presente,
la hallarás, si buscas, fácilmente,
ornamentando tu precioso ser interior.
Precioso Pablo!!
Yo también te quiero, amigo mío.
Se desea lo posible y se sueña con lo imposible.
Y cada unos tiene sus "posibles" y sus "imposibles".
El hada con su varita no sólo transforma el entorno, también puede autotransformarse.
No existe, pero que a gusto se siente uno con la ensoñación de que la posee !!!
Sí Pablo, "siempre nos quedará" esa mirada, esa sonrisa, ese abrazo, ese silencio cómplice, ...
Es la mejor varita real, es la que necesitamos, la que nos hace saber que no caminamos sólos.
Te quiero bixo !!!
Miguel
17.11 pm del 20 de junio del 2008
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