Anoche, mientras meditaba para entrar en contacto con mi cuarto chakra y sacar toda la mugre que metí en él, vino a mi mente una historia que con el paso de los segundos fui ordenando e hilando. El relato es como sigue:
Una semilla de rosal no es atractiva para la vista, la gente ignorante la desprecia porque no sirve para decorar, pero ella, la semilla, sabe mucho, mucho más que esa gente, sabe todo lo necesario para desarrollarse y crecer, tiene toda la información guardada en ella y no necesita a esa gente ignorante.
Cuando la gente ya se cansó de criticarla y empieza a ignorarla, la semilla es enterrada por la naturaleza y en el tranquilo y sano olvido de los demás va haciendo su trabajo, sin ayuda de la gente, ella tiene la información y sabe qué pasos debe dar y en qué orden. Tiene la información dentro.
Al cabo de un tiempo, cuando varios ciclos habían sido completados varias veces en las vidas de la gente, tenemos un rosal aún sin rosas, simplemente hojas y tallos. La gente se molesta, no sólo por lo feo que es el rosal -no tiene nada atractivo- y por lo inútil que parece, porque no tiene nada que les pueda servir. Pero lo que más le asombraba al rosal es que la gente dijera que no tenía derecho para estar donde estaba, que bloqueaba y dificultaba el paso y que debía ser quitado. Pero como es usual en esta gente que se queja de todo porque no quiere resolver sus propios problemas y tienen que dedicar sus energías en asuntos ajenos, ninguno dio el primer paso en cambiarlo de sitio, todos estaban demasiado ocupados y nadie daba importancia real a las cosas, solamente quería quejarse para que vieran lo inteligentes que eran que podían esgrimir argumentos para justificar quejas de asuntos ajenos.
Sin embargo, el rosal sabía que ese lugar era el idóneo, era su lugar, la información que traía y el plano que tenía de su vida ya lo indicaban. Estaba ahí por un propósito: vivir su vida. No tenía ninguna mala intención, tenía un propósito importante y que sólo le importaba a él mismo. El tener ese propósito era lo que le daba la seguridad de estar haciendo las cosas bien.
Cuando ya empezaron a salir los capullos, la gente decía que no lo estaba haciendo bien, que los capullos debían ser así o de esta otra forma, que debían tener este color o este otro pero no el que tenían, que debían estar en estas otras partes del rosal porque era más bonito así. El rosal hacía oídos sordos porque sabía que tal y como eran y donde estaban era porque era la mejor forma posible, la naturaleza sabía cómo debía hacer sus cosas.
Cuando los capullos florecieron, nadie estuvo a gusto con su forma, color o posición, pero el rosal estaba a gusto: eran tal y como él quería, tenían un propósito: eran rosas y tenían esa forma porque sabía que era ésa la forma idónea para atraer a las abejas y que polinizara sus flores. Pues el rosal necesitaba ser polinizado porque había nacido para extender su especie y para alimentar parte de la naturaleza, a quien él pertenecía, ése era su propósito y su forma estaba condicionada por su propósito, no por las ideas de los demás, que tienen otros propósitos. El rosal no despreciaba el punto de vista de los demás, pero los demás tenían otros propósitos y ellos podrían conocer o no esos propósitos, pero el rosal desde luego conocía el suyo y estaba desarrollándolo como él sabía que tenía que hacerse.
Y ésa es la moraleja...si escuchas demasiado las palabras de los demás, serás como los demás quieren que seas, no como tu corazón te pide y, al fin y al cabo...los demás pasarán, pero tu corazón siempre estará contigo.
Heil, Trump!
5 days ago
3 comentarios:
Pableraaaaaaas!
Me ha gustado mucho la historia, pero... había que irse tanto por las ramas para explicar lo que realmente querías decir? xD
Un besote
Muy bueno!
Gracias!
Jo, ya sólo me queda comentar éste !!! Qué corto se me a hecho !!!
El comienzo me evoca...”anoche, cuando dormía, soñé, bendita ilusión...”
Jeje
Cuarto chacra? No fotis !!!
Defines a la perfección a la chusma (en la segunda acepción de diccionario de la Real A.E., “muchedumbre de gente vulgar”)
Y la metáfora de tu vida, la hago mia.
Has leido El Principito (Petit Prince) de Antoine de Saint-Exupéry ?
Te quiero Pablo, y cada vez más.
Y que tenga que esperar 7 meses para una birra? Con el calor que ya hace !!!
jajajajaja
nota para Nesuka: se lo digo siempre!!! jajajaja, pero en este caso no ha lugar XD
Miguel
9.29 am del 21 de junio del 2008
comienza el verano
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