Sunday, April 20, 2008

Cavilaciones

Escenario: tumbado en el césped de una colina baja a las afueras de una ciudad, un lugar tranquilo y apartado del bullicio. Hay una gran necesidad de espacio personal, de tiempo para reflexionar y desperezar el alma y los pensamientos. Mis ojos se columpian de nube en nube, mis pupilas son inundadas por el azul del cielo. Mi corazón reconoce en ellas algo común, algo que nos une, que le hace sentir que estamos todos en este "juego" de la vida y que ellas también lo saben y que por eso hacen su papel lo mejor posible, intentando facilitar ese "juego" dentro de sus posibilidades. Las nubes me devuelven la mirada con una sonrisa a medida que pasan de largo, siguiendo su camino.

Acción: todos tenemos un corazón. Un corazón que late, que da vuelcos, que se encoge y se ensancha, que se para y se acelera, que en un momento desearía que siempre fuera así y en otro momento quisiera desaparecer (aunque, afortunadamente, los primeros abundan más que los segundos). Las caras se suceden en la imaginación, todas tienen algo en común, todas han tenido experiencias que las convierten en espectadores y actores. Mi corazón va más hondo y descubre un territorio que despierta en él lejanas memorias...una familiaridad poco familiar...

Esa sensación de que todos venimos sin saber nada, que todo lo que sabemos en un momento determinado podría ser cuestionado hasta un punto de no respuesta. Esos años en los que todos damos lo mejor de nosotros porque de alguna forma sentimos que la vida es complicada y llena de retos y nos nace no hacerla más compleja de lo que ya es.

(Mirar el blanco de los ojos para intentar reconocer ese ser que fuimos una vez...)

Un espacio en el que nos apetezca sacar a relucir esa parte de nosotros que todos compartimos, esas dudas y esos miedos que nos tumban de nuestras idealizaciones de vuelta a nuestra verdadera esencia, esas risas no reídas que nos conducen en nuestras búsquedas frenéticas tras la felicidad y nos obligan a parar en lugares que nunca habríamos programado...donde no somos nadie más que lo que hay bajo nuestra piel...

¿Qué podemos crear que nos devuelva a nosotros mismos? ¿En qué punto de nuestras vidas dejamos de aceptarnos? ¿Qué es lo que más nos avergüenza de nosotros mismos?...esto no es un reproche, no es un grito desesperado empañado en lágrimas, es una duda existencial que resquebraja las raíces de mi alma...liberándola a la vez, haciéndola sentir más libre.

La única pregunta importante: ¿por qué nos complicamos la vida?

Reparto: nadie.

Banda sonora: "Parece que viene", de Pastora.

(Nota del guionista: ¿cómo podemos extrañarnos de los asesinatos que se cometen por todo el mundo, si todos hemos matado al niño / a la niña que una vez fuimos?)

4 comentarios:

Anonymous said...

Hace poco que te conozco, pero sé con certeza que ójala el mundo estuviese repleto de Pablos. No cambies nunca.
Anónimo asturiano

Alex said...

Wow, muy bueno Pableras!!!

Un beso grande!!

Unknown said...

tantas preguntas¡,demasiados puñales pa tan poko pecho,yo kisiera no preguntar mas,no necesitar respuestas,y mirar las nubes sin kerer saber ke son,ni de donde vienen, no, yo no mate a mi niño...
ke lo atropellan los coches desbocados de cada telediario,los trenes desbocados de tu hambre y la mia...yo no mate a mi niño, a mi niño lo mato la vida...esa cabrona...

Anonymous said...

Escenario, ideal.
Acción, bien planteada.

¿Cabría algun "pero" ?

Imáginemos que sí. Imaginemos dos.

¿Sería esa la única pregunta que resumiera nuestras tribulaciones?

¿Siempre muere el niño?
¿Es su óbito imprescindible para alcanzar la madurez?

Miguel
01.06.08

Un inmaduro que lleva a su niño aún, cual egoista marsupial que impide su destete, por temor a verse de frente con la realidad de los adultos.