A menudo la gente se siente inútil, incapacitada, sin poderes que anhelarían tener, poderes como el don de la ubicuidad, el de traspasar paredes u otros muchos. Y admiran a aquéllos que pueden hacer cosas increíbles como arrastrar un camión con las orejas o estar 14 minutos bajo el agua sin respirar. Pero yo siento que tengo un tesoro en mi vida, compuesto por todos mis amigos, pero no puedo disfrutarlo como a mí me gustaría, y es por ellos que todos esos poderes cobran sentido:
Yo quiero el don de la ubicuidad para estar con todos mis amigos a la vez.
Yo quiero el don de traspasar cosas físicas para poner mi corazón encima de sus corazones y que sientan el amor que siento por ellos.
Yo quiero el don de la invisibilidad para estar siempre a su lado sin que se sientan agobiados.
Yo quiero el don de la telepatía para poder ver esos pensamientos que ellos querrían revelarme pero no se atreven.
Yo quiero el don de la curación divina para que ninguno nunca sufriera enfermedad o malestar físico alguno, en especial SIDA o paraplejia.
Yo quiero el don de la fuerza infinita para poder abrazar mil veces sin cansarme.
Afortunadamente, conozco la frase más importante y la que hace que todos esos dones no sean tan necesarios, la frase que ellos siempre podrán llevar consigo sin que yo esté con ellos, la frase que les hará sentir un sincero abrazo cada vez que la recuerden, la frase que les aliviará en sus peores momentos: TE QUIERO.
Que cada mirada sea una oda a la amistad y que el mundo particular de cada amigo pase a ser una parte de mi mundo. Que cada risa sea un agradecimiento porque ese amigo exista y, además, haya decidido bendecirnos con su amistad. Que cada abrazo sirva para unir aún más los corazones y recordar que ahí se tiene un amigo en el cual poder apoyarse.
TE QUIERO.
Tuesday, September 04, 2007
A todos
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Pablo
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Thursday, July 26, 2007
El rosal
Anoche, mientras meditaba para entrar en contacto con mi cuarto chakra y sacar toda la mugre que metí en él, vino a mi mente una historia que con el paso de los segundos fui ordenando e hilando. El relato es como sigue:
Una semilla de rosal no es atractiva para la vista, la gente ignorante la desprecia porque no sirve para decorar, pero ella, la semilla, sabe mucho, mucho más que esa gente, sabe todo lo necesario para desarrollarse y crecer, tiene toda la información guardada en ella y no necesita a esa gente ignorante.
Cuando la gente ya se cansó de criticarla y empieza a ignorarla, la semilla es enterrada por la naturaleza y en el tranquilo y sano olvido de los demás va haciendo su trabajo, sin ayuda de la gente, ella tiene la información y sabe qué pasos debe dar y en qué orden. Tiene la información dentro.
Al cabo de un tiempo, cuando varios ciclos habían sido completados varias veces en las vidas de la gente, tenemos un rosal aún sin rosas, simplemente hojas y tallos. La gente se molesta, no sólo por lo feo que es el rosal -no tiene nada atractivo- y por lo inútil que parece, porque no tiene nada que les pueda servir. Pero lo que más le asombraba al rosal es que la gente dijera que no tenía derecho para estar donde estaba, que bloqueaba y dificultaba el paso y que debía ser quitado. Pero como es usual en esta gente que se queja de todo porque no quiere resolver sus propios problemas y tienen que dedicar sus energías en asuntos ajenos, ninguno dio el primer paso en cambiarlo de sitio, todos estaban demasiado ocupados y nadie daba importancia real a las cosas, solamente quería quejarse para que vieran lo inteligentes que eran que podían esgrimir argumentos para justificar quejas de asuntos ajenos.
Sin embargo, el rosal sabía que ese lugar era el idóneo, era su lugar, la información que traía y el plano que tenía de su vida ya lo indicaban. Estaba ahí por un propósito: vivir su vida. No tenía ninguna mala intención, tenía un propósito importante y que sólo le importaba a él mismo. El tener ese propósito era lo que le daba la seguridad de estar haciendo las cosas bien.
Cuando ya empezaron a salir los capullos, la gente decía que no lo estaba haciendo bien, que los capullos debían ser así o de esta otra forma, que debían tener este color o este otro pero no el que tenían, que debían estar en estas otras partes del rosal porque era más bonito así. El rosal hacía oídos sordos porque sabía que tal y como eran y donde estaban era porque era la mejor forma posible, la naturaleza sabía cómo debía hacer sus cosas.
Cuando los capullos florecieron, nadie estuvo a gusto con su forma, color o posición, pero el rosal estaba a gusto: eran tal y como él quería, tenían un propósito: eran rosas y tenían esa forma porque sabía que era ésa la forma idónea para atraer a las abejas y que polinizara sus flores. Pues el rosal necesitaba ser polinizado porque había nacido para extender su especie y para alimentar parte de la naturaleza, a quien él pertenecía, ése era su propósito y su forma estaba condicionada por su propósito, no por las ideas de los demás, que tienen otros propósitos. El rosal no despreciaba el punto de vista de los demás, pero los demás tenían otros propósitos y ellos podrían conocer o no esos propósitos, pero el rosal desde luego conocía el suyo y estaba desarrollándolo como él sabía que tenía que hacerse.
Y ésa es la moraleja...si escuchas demasiado las palabras de los demás, serás como los demás quieren que seas, no como tu corazón te pide y, al fin y al cabo...los demás pasarán, pero tu corazón siempre estará contigo.
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Monday, April 23, 2007
Yo quiero un imposible / I want something impossible
Yo quiero ser un primitivo que mira desconcertado el movimiento de las luces que iluminan la noche.
Yo quiero ser un indígena que se asombra al ver cómo se forma una lluvia en un día soleado.
Yo quiero ser un íbero atónito al presenciar una columna de luz golpeando el suelo en menos de un parpadeo.
Yo quiero ser un griego sobrecogido al ver los cambios de humor del agua.
Yo quiero ser un indio sorprendido al sentirse comprendido cuando habla con las plantas.
Yo quiero ser un isleño comprensivo al ver que su padre volcán escupe terrenos de lava sobre su rincón del planeta.
Yo quiero ser un egipcio que se siente padre de la cosecha que empieza a florecer.
Yo quiero ser un tibetano que llora al ver cómo una pequeña planta sobrevive incomprensiblemente bajo la nieve.
Yo quiero ser un niño nórdico que celebra la primavera aprendiendo a volar con los pájaros.
Yo quiero ser un anciano chamán que ve ir y venir a las personas, a las plantas, a los animales, a las nubes.
Yo quiero ser un romano que presencia la creciente tolerancia del cristianismo.
Yo quiero ser lo que no soy para disfrutar más de lo que soy.
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I want to be a primitive chaser that looks puzzled at the movements of lights that walk through the night sky.
I want to be a shocked Indian ranger watching how it quickly starts to rain despite the sunny weather.
I want to be a surprised Iberian craftsman seeing how a column of light hits the ground in less than a single blinking.
I want to be a startled Greek witnessing the changes of humour of water.
I want to be an amazed Hindi realising how well it feels to hold a conversation with plants.
I want to be an understanding islander when he sees his father, the Vulcan, spitting lands of lava over its planet corner.
I want to be an Egyptian that feels like the father of his harvest flowering.
I want to be a crying Tibetan seeing how a small plant incomprehensibly survives under the snow.
I want to be a Nordic child that celebrates spring learning how to fly with the birds.
I want to be an elder shaman watching people, plants, animals and clouds come and go.
I want to be a Roman that witnesses the growing tolerance towards Christendom.
I want to be what I am not in order to enjoy more what I am.
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Pablo
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Sunday, April 08, 2007
Historia de un alma / A story of a soul
Su cabeza reflejaba el astro rey que a menudo nos acompañaba. Sus ojos me permitían bañar mi espíritu en el mar purificador de sus pupilas. Su sonrisa y su mirada alegre parecían crear la música que siempre le rodeaba. Mis cuerpos dejaron de sentir la algodonosa nube en la que nos sentábamos y sólo percibían el aire resbalando a medida que se aproximaba el suelo. Cada vez le veía más pequeño. Poco antes de llegar, le perdí de vista y otras nubes lo escondieron. Desde abajo todo parecía tan inconmensurable...se comprendía la reverencia hacia mi hogar que se tiene desde ahí.
Ya tropecé con el suelo. Comencé a deambular. Todo parecía tan estrecho...¡y demasiado definido! No me acostumbraba a levantar la cabeza al principio y me tropezaba con todo lo que se ponía en mi camino...No lograba comprender cómo no se ahogaba la gente con los árboles tan cercanos entre ellos. Empecé a experimentar lo que se conocía como dolor. Tropiezos, resbalones, zarzas, mosquitos, serpientes, tigres...pero ésto sólo era la primera fase.
Cuando vi el final del bosque aproximarse a mi esencia creí que sería mi alivio, pero casi preferí quedarme dentro una vez hube salido. Tardé en acostumbrarme a las angustias y los miedos que los corazones y las cabezas de las personas me gritaban sin cesar. Complejos, dependencias, malas interpretaciones, orgullos, rabias contenidas, reproches y sobre todo: un gran desconocimiento de lo que es la vida.
Pero no me darían tregua, no, porque cuando sus odios más asfixiantes eran y yo más me acostumbraba a ellos me creía empecé a sufrir sus conflictos de otra manera igualmente directa. Sus miradas furtivas, sus reacciones de escándalo, sus murmuraciones, sus cambios de dirección para esquivarme, sus palabras de desprecio, sus tonos arrogantes y sus gritos me hacían naufragar en arenas movedizas.
Todas estas cosas me asombraron y me distrajeron tanto que llegué a olvidar aquello que era mi llave para abrir todas las puertas y recorrer los caminos más apropiados. Mi asombro llegó al máximo cuando descubrí una casa abandonada...en lo poco que quedaba en mi memoria de mi morada no recuerdo que hubiera algo así, ¿para qué sirve una casa abandonada? ¿Qué uso práctico tiene? ¿No les sería más útil reutilizar sus materiales en su beneficio?
La noche cayó y experimenté algo nuevo: el frío. Me dí cuenta de que necesitaba un lugar donde hospedarme y de que no me serviría cualquiera, porque mis cuerpos habían sufrido demasiado para hacer frente a las inclemencias del lugar. También recordé que nadie me hospedaría por motivos obvios, aunque no razonables. Sólo me quedaba hacer uso de la casucha deshabitada.
Me interné en el edificio de dos plantas, empedrado. Cuando subí las escaleras y vi una cama vieja pero utilizable, todo empezó a tener algo de sentido, pero aún no era suficiente, no era la hora. Me senté y lloré: por el dolor de los cortes y las contusiones que nadie había querido tratar, por el dolor de las angustias y los miedos que nadie había querido aclarar, por los castigos que ellos no se querían quitar. Con lágrimas en los ojos me acosté en aquella cama, los ojos eran la única parte de mi cuerpo que había quedado lejos de las zarpas del cansancio y ya los había conquistado.
Cerrar los ojos no era una cura ni una solución: las pesadillas me persiguieron toda la noche, pero mis ojos no querían abrirse para cesar el suplicio. Llegó la mañana nublada y con ella, dejé de sufrir en sueños y me preparé para degustar la amargura de la vigilia. Sin embargo, algo parecía distinto. No era el suelo, ni la cama, nada me daba ninguna pista de lo que había cambiado, pero tenía la certeza de que un cambio se había producido.
Salí a la calle y vi que la gente era distinta conmigo, aunque ya no me despreciaban tanto como antes, tampoco es que me saludaran ni fueran amables, simplemente me ignoraban de la misma manera que se ignoraban entre ellos. Si pedía indicaciones, se me daban, pero no podía esperar una sonrisa ni que se me recordara, a pesar de yo recordarles a todos ellos. ¿Cómo era posible? ¿Qué les había sucedido para que me trataran de forma distinta?
Pasé por el escaparate que hay en el callejón donde se encontraba la casona donde había dormido y algo me llamó la atención. Si bien la tarde anterior pasó inadvertido, como esta vez no tenía nada que me nublara en exceso la mente, podía darme mejor cuenta de lo que aún no me había percatado y le presté atención. Vi un corazón latir de una forma más intensa de lo que jamás había visto, vi unos ojos pedir algo que los demás no sabían dar, ahora todo sí empezaba a cobrar el sentido completo que tenía. En ese momento, las nubes cargadas siguieron su camino hacia tierras sedientas y dieron paso a mi compañero el astro. Su luz reveló lo que estaba oculto ayudándome a recordar mi hogar. Comprendí que los demás no se escandalizaban de mí porque tenía sus mismas cadenas atando mi corazón al fondo de la desgracia, no dejándolo volar a su voluntad. Era ver su mismo dolor en los demás lo que les daba la seguridad de que nadie iba a reflejar otra cosa, que nadie haría evidentes las heridas que con tanto cuidado se encargaban de mantener, quitándoles su justificación para infligir daño, evidenciando su escasa voluntad de buscar soluciones a sus conflictos intrapersonales, su escaso contacto con sus sentimientos.
Abrí los ojos que durante tanto tiempo había mantenido cerrados y sin dudarlo me dirigí al edificio más alejado de todos los de aquella ciudad, a pesar de no saber el camino. Era un edificio no tan grande como me lo imaginaba, tal vez tuviera demasiadas esperanzas puestas en que hubiera más personas conocedoras de las que realmente había, a pesar de su consecuente encierro a raíz del miedo que generaban la incomprensión y el orgullo. Me percaté de que había una torre más alta que las demás, probablemente fuera el doble de alta. Supuse enseguida que las utilizaban para los más conocedores o, como se dice en esta ciudad, los desahuciados. Supe cuál era mi destino.
A medida que me acercaba, me iba dando cuenta de que la gente evitaba ese edificio y cuando no tenía más remedio que pasar por ese lugar, lo hacía corriendo con miedo y procurando no mirarlo. Una vez dentro, la gente se quedaba asombrada por mi determinación: no solían recibir gente y la poca gente que entraba, no era por su propia voluntad, bien fuera conocedor o trabajador del lugar. Aunque los guardias parecían tener un aire de reverencia hacia mí cuando me vieron llegar a la puerta de la torre, noté cómo sus miradas se clavaban en mi espalda y en mi nuca cuando hube cruzado el marco de la puerta, y cuando ya empecé a escuchar sus murmullos, me giré y vi cómo apresuradamente cerraban la puerta.
Cuando coloqué el pie en el primer escalón empecé a prepararme mentalmente para la larga escalinata que me quedaba y a compadecerme del desahuciado que tenía que vivir tan alejado de los demás. Cuando me quedaba tanta escalera como había recorrido ya, descubrí una ventana que no había visto al llegar: al mirar a través de ella, empecé a cambiar de opinión y a sentir cómo la altura aligeraba la carga emocional que los miedos de aquella gente depositaban en mi corazón, me daba la sensación de que iba a volar de un momento a otro. Cuando ya acababa de subir la escalera de caracol con la que había empezado a familiarizarme, me dí cuenta de lo afortunado que era el desconocido conocedor al que sabía que debía visitar: ya no había sombra de la carga que había estado asediando mis cuerpos. Me sorprendí al ver que la puerta que me separaba de mi destino era mucho más ligera de lo que solía ser el grueso acero allí abajo.
Una música reparadora inundó mi ser antes de llegar a ver al afortunado desahuciado: era la primera vez en esta vida que alguien o algo era capaz de ordenar las notas musicales así. Mis ojos fueron cegados por la luz que era reflejada tan intensamente desde un rincón de la habitación. En realidad, lo que sucedía era que hacía demasiado tiempo que no percibía algo tan delicioso que mis cuerpos se habían desacostumbrado a algo así. Pero en cuanto logré habituarme, mi alma volvió a conocer la pureza gracias al regenerador mar que encontraba en sus ojos. No hacían falta palabras, todo era comprensible, razonable y evidente.
El niño del que me despedí hacía tanto tiempo extendió su mano hacia mí. De repente mis ojos recobraron la capacidad de llorar y aprendieron a derramar líquido de alegría.
¡Qué bien que nos quedara tan poco para llegar al hogar!
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His head reflected the Sun, which was usually with us. His eyes allowed my soul to bathe in the purifying sea of his pupils. His smile and his happy look seemed to create the music that was alwaya surrounding us. My bodies stopped feeling the cotton cloud on which we were seated and they could only feel the air flowing as the ground was getting closer. He looked closer and closer. Soon before arriving, I lost sight of him and other clouds hid him. From below, everything seemed so ilimited...in that moment I could understand the reverence that people have for my home from there.
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Pablo
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Tuesday, March 27, 2007
Una historia de la humanidad / A story of mankind
'Fue de repente, no me lo pensé dos veces...mientras daba un paseo por las empedradas calles peatonales del antiguo casco de mi ciudad - pueblo (¿Cuál es la diferencia, realmente?), y aprovechando que la dirección en que creció dejó a un margen dicho casco, me dio por salir corriendo del lugar donde vivía y entrar en la naturaleza que tan abundantemente rodea mi ciudad - pueblo.'
'Crucé la fina barrera de árboles, corrí campo a través hasta volver a internarme en un pequeño bosque que hay cercano...allí, tras deambular sin rumbo concreto ni saber adónde me dirigía durante unos minutos, encontré un lago que no recordaba haber visto en mis múltiples escapadas por la naturaleza...Será la magia de la improvisación y el impulso de mi corazón conjugados...'
'Me arrodillé en la orilla para ver detenidamente quiénes vivían en él...apenas unos pocos peces pequeños. Pero a pesar de no haber nada que me interesara, algo llamaba poderosamente mi atención: era el agua. Y no, no era de un color especial ni tenía grumos ni nada por el estilo. Es más, parecía ser como el agua de cualquier otro lago. Entonces, ¿por qué su mundana superficie me llamaba tanto la atención? Tal vez porque no tenía tanto de mundana...'
'Al principio no se veía ni ocurría nada extraño, pero yo notaba que algo dentro de mí me decía que algo raro pasaba allí. Enseguida me di cuenta de que en mi corazón parecía haber una mancha negra...que crecía y disminuía...parecía querer apoderarse del órgano vital y no pudiese. Esa mancha negra era tristeza, soledad, impotencia, asombro frío, desilusión,...Quería llorar pero el corazón tiraba tan fuerte hacia dentro de sí mismo que tiraba de mis lágrimas también...Era un puño que apretaba tan fuerte que sólo quedaba sangre para las funciones básicas del cuerpo.'
'Pronto empecé a ver reflejado en la superficie del lago lo que sentía en el mar de mis sentimientos. Eran mujeres que en su inferioridad física se veían manipuladas y maltratadas por sus maridos cuando menos se lo esperaban y en las situaciones menos pensadas
'Eran caras conocidas y otras que jamás serán vistas ya, eran corazones con unos caparazones tales que nunca habrías jurado que albergaban tantas espinas sangrantes. Y yo lo veía acontecer sin que mis brazos pudieran hacer otra cosa que remover el agua fría. La mancha negra explotó, mis lágrimas lograron vencer a mi corazón y comenzaron a derramarse a la vez que mi garganta expelía un grito de dolor: era impotencia, era conocimiento sin herramientas, era ver el dolor de las víctimas y el de los ejecutores y no poder hacer nada, era comprender su dolor demasiado bien.'
'Simplemente, era querer susurrar palabras calmantes y no poder. Esos bellos corazones sangrantes de la humanidad...cuanta más incomprensión, más sangrarán...y con ellos, los de los demás.'
Inspirado por la canción Hello, de Evanescence. Ahí tenéis un trocito de mi ser.
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'It came to me suddenly, I did not think it twice...as I walked on the cobbled pedestrian streets of my city's old downtown district , and taking advantage of the fact that the direction in which it grew left that district on one extreme, I felt like running away from the place I inhabited and enter into the wilderness of the Nature that so abundantly surrounded my city.'
'I went through the narrow barrier of trees, I crossed the field until I went again into a little nearby forest...there, after roaming with no direction nor knowing where I was going after so many minutes walking, I found a lake I did not remember seeing in any of my many evading short trips into the wild...It may be the magic of improvisation and of my heart's urge altogether...'
'I knelt down on the shore to look carefully who lived in the lake...just a few small fish. So, in spite of not being there anything that may interest me, something attracted me in such a way that never before have I been so focused: it was the water. And no, it had not a special colour nor did it have lumps or the like. In fact, it had nothing different to the water of any other lake. Then, why would its mundane surface attract my attention so much? Perhaps, because it was not so mundane...'
'In the beginning, nothing strange happened nor could be seen, but I could feel something inside that was telling me something strange happened there. I quickly realised that there seemed to be a black stain in my heart...that waned and waxed...it seemed to want to control my vital organ and to be unable to. That black stain was sadness, loneliness, impotence, cold shock, disappointment,...I wanted to cry but my heart was pulling inwards so hard that pulled my tears back too...It was so tight a fist that there was blood only for the basic needs of the body.'
'Soon I started to see reflected on the surface of the lake what I could feel in the sea of my emotions. It was women who, in their desired physical inferiority, were abused and mistreated by their husbands whenever they would not expect it; it was men that were betrayed by their own friends when they were alone because, and due to their cowardice, they had chosen the situations in which others' eyes were not on them; it was children that, molested in many senses by the protectors that inspired love in them the most, were defenceless and paralysed by the cold shock that froze their veins; in short, derailed persons by trees that, thinking themselves unable to resolve their own problems, threw into the rails of these poor souls.'
'Known faces and other faces that will never be seen any more, hearts with such armours that you would never have sworn that they had such bleeding thorns. And I could see all that happening there, my arms unable to do anything but stir the cold water. The black stain exploded, my tears managed to defeat my heart and started to pour themselves as my throat discharged a cry of pain: it was impotence, it was knowledge with no tools, it was seeing the pain of the victims and that of the executioners and being defenceless, it was understanding their pain too well.'
'Put in other words, it was my desire of whispering soothing words and my incapacity to do so. Those beautiful bleeding hearts of mankind...the bigger the lack of understanding, the more the hearts that will bleed...and with them, the rest of hearts.'
Inspired by the song Hello, by Evanescence. There you have a little piece of my soul.
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Pablo
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Wednesday, January 31, 2007
Desaparecido / Disappeared
A causa de los estudios y de mis lecciones kármicas no he podido ni me he acordado de escribir en mi blog, pero espero poder dedicarme más plenamente a él cuando vaya acabando los exámenes, que será cerca del 20 de febrero (¿a que suena lejano?).
Yo hoy me desperté una hora y pico antes, con ganas de vomitar y tiritonas, todo por culpa de mi inseguridad por el examen que tenía. Total, luego no me ha salido mal ni nada (aunque pienso que lo podría haber hecho mejor). Pero esto va a cambiar. Estoy decidido. Me cansa esta forma de pensar mía, siempre pienso que podría haberlo hecho mejor, ¿y qué? No ha podido ser, aprendamos de los errores y sigamos adelante, ¿no? Pues no, yo no sé hacer eso. Lo peor de todo es que siempre siento que no aprendo de los errores, pero luego siempre acabo con muy buenos resultados. Entonces, ¿cuál es mi problema? ¿Me exijo demasiado? ¿Me involucro demasiado? ¿Me critico demasiado cuando todo ha acabado?
Mi teoría siempre es que cada uno lo hace lo mejor que piensa que lo hace, que nada es tan importante como para dejarnos la piel en ello, pero estoy descubriendo que aunque me resulta fácil aplicarlo a los demás, conmigo no me pasa lo mismo. Tal vez, ahora que lo estoy escribiendo en bytes cambie por fin de actitud y pueda disfrutar mejor de la vida que tengo la suerte de vivir.
También he descubierto que realmente soy feliz cuando me siento seguro en el momento en el que vivo, pero...¿qué implica eso? ¿Qué es para mí sentirme seguro? ¿Qué condiciones tienen que darse para sentirme seguro? Primero habría que delimitar las áreas de mi vida que más me importan, y son mis relaciones (especialmente familiares) y mis estudios. ¿Cómo puedo ser tan feliz como quisiera si me siento como me siento respecto a mi familia y tiendo a ser tan vago con mis estudios? (Y lo dice un estudiante de matrícula, lo nunca visto XD.)
Tal vez, como el periodo de exámenes es temporal, será cuestión de centrarse mucho mucho en mis exámenes y cuando pasen, me centraré mucho mucho en mejorar mis relaciones, ¿qué os parece? ¿Tenéis alguna idea que me pueda servir para hacer todo más fácil?
Bueno, mientras os decidís a comentar y no, tengo que agradecer a Ana Esther por las cosas tan bonitas que me dice, me hace pensar que tal vez no haya cambiado tanto de cuando era niño y sigo teniendo ese alma que tenía antaño. Me gustaría tanto volver a ser como cuando era niño...creo que todos deberíamos ser más como ellos...
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Because of my studies and my karmic lessons I have not been able nor I have remembered to write in my blog, but I hope I will be able to devote myself much more after finishing my exams, which is after February the 20th (doesn't it sound too far away?).
Today I woke up one hour and a half before, I wanted to poke and I was trembling, all that was due to my lack of security for the exam I had today. All in all, the sitting of the exam went very well (although I think I could have done it better). But this will change soon. I've taken my decision. This way of thinking is tiring, I am always thinking I could have done better, and what? It hasn't, let's learn from our mistakes and let's keep on going! Well, I don't seem able to do so. The worst thing is that I always feel that I am not learning from past mistakes, but I always end up having great grades. So, what's my problem? Do I demand too much from myself? Do I involve myself too much? Do I criticize myself too much after everything has finished?
My theory is that everybody does what s/he thinks it's better, I think that nothing is so important as to think that it's the end of the world if we do not succeed, but I am discovering that, although it is easy for me to apply it on others, it is not the same with myself. Perhaps, now that I am writing it in bytes, perhaps I will change my attitude at last, and maybe this way I will be able to enjoy life more, the life I've got the luck to live.
I've also discovered that I am really happy when I feel sure and I rely on myself at the moment in which I live, but...what does this entail? What does feeling secure mean for me? What conditions do I need to feel secure? Firstly, I should define the areas of my life that are the most meaningful for me, and they are my relationships (especially with my family) and my studies. How can I be as happy as I would like to be if I feel as I feel towards my family and I tend to be so lazy with my studies? (Said by a good student! LOL)
As this period of exams is temporary, perhaps it's better to focus a lot on my exams and, when they are done, I'll focus a lot on improving my relationships, what do you think? Do you have any idea that I can use to make all this easier?
Well, meanwhile you decide whether to comment or not, I must thank Ana Esther for the beautiful things she says to me, she makes me think that perhaps I have not changed that much since I was a child and I keep having that soul I had before. I would like so much to be again as I was when I was a child...I think we all should be more like them...
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Pablo
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