La cultura no se reduce a bailes regionales ni a comidas típicas. Ni mucho menos a festividades centradas en la tortura de animales, evidentemente. La cultura es algo que va mucho más allá de todo aquello que podamos utilizar para definirla, es también el compendio de aspiraciones, ideas asumidas de lo que es el mundo, lo que podemos y lo que no debemos hacer, lo que nos es imposible y el margen de libertad que se da al individuo. Otra de las cuestiones que definen una cultura y que, creo yo, establecen el horizonte de la misma son los dilemas morales que permanecen sin resolver.
En esta entrada quisiera acariciar un poco esta última cuestión. Anoche vi una película de 2004 titulada "La memoria de los muertos", interpretada por Robin Williams. Trata la cuestión de que, al nacer, los padres pueden escoger implantar una especie de disco duro orgánico en el bebé que registre audiovisualmente todos y cada uno de los recuerdos del individuo, con los sueños que tiene por la noche y todo. Al morir, un "montador" recibe ese disco duro orgánico, ve las escenas de su vida que le da la gana y elabora una mini - película con las escenas que él escoge para representar la vida del difunto y exponerla en su funeral y/o en su lápida, si tiene suficiente dinero. Claro, esto plantea un dilema, ya que si eso es así, los discos duros de personas importantes y/o corruptas contendrán secretos que, por ética, un montador no puede revelar pero que, al ser de interés nacional, es conveniente que publique para solucionar problemas políticos y demás.
Por otro lado, también está la cuestión de que, una vez te cuentan que llevas ese disco duro en la cabeza, (según la película, es conveniente que te lo digan a los 21 años), tú no actúas como lo harías si supieras que nadie se va a enterar de lo que haces, sino que tratas llevar una vida modelo, porque sabes que, cuando mueras, alguien va a ver que hiciste atrocidades, y eso no te gusta (porque, igual que lo puede ver el montador, también lo puede difundir por toda la red, claro).
Por este mismo motivo, en la película sale un grupo de rebeldes que protestan contra este implante y contra el hecho de que la gente cede su libertad para actuar libremente y a la vez aceptas que el montaje que el montador realiza sobre la vida del difunto es el único montaje posible, ya que el montador decide desechar muchas escenas que podrían ser útiles (violaciones, escenas desagradables, actos de baja moral, traiciones...) y desenmascarar a las personas, además del hecho de que un montador puede alterar los recuerdos y contar las cosas como no han pasado.
Sin embargo, si yo supiera que llevo un disco duro de esos en la cabeza, yo no tendría por qué dejar de ser como soy pues, al fin y al cabo, todo aquello que haga que pueda dañar mi reputación sólo se sabrá una vez este muerto y, evidentemente... si ya estás muerto, ¿para qué preocuparte? Aquí sale muy claramente todo aquello del "qué dirán", elevado a la enésima potencia, porque se lleva hasta el extremo del "qué dirán incluso después de muerto". Lo cual va totalmente ligado a la idea de "inmortalidad", que también se trata en la película. La necesidad de vivir para siempre, de mantener el recuerdo, de dejar una huella en el lugar que habitas para asegurarte que lo que tú eres no desaparecerá por completo. ¿Es ésta la manera más adecuada de conseguirlo, torturándote por la aceptación de los demás? ¿Qué clase de recuerdo se puede tener de una persona que no tiene el suficiente valor de ser ella misma? ¿Qué clase de aportaciones y de huellas podrá realizar esa persona tan preocupada por ser aceptado? ¿Esa preocupación no le limitará? Una cultura con semejante tecnología... ¿no debería superar de una vez el tema de la auto-aceptación? ¿Qué peligros conlleva manejar tecnología tan poderosa con una psicología tan débil? ¿Manipulación? ¿Espionaje? ¿Infundir miedo? ¿Espiral descendente de decadencia moral?
Y también el tema de "cómo recordar a los difuntos". ¿Por qué sólo recordar lo bueno, como hacen los montadores con sus mini-películas? Si somos seres humanos maduros, ¿no podemos asumir que hay tanto cosas aceptables como no aceptables, según los parámetros de lo aceptable de cada uno, y ser justos con el difunto, mostrando la esencia de lo que ha sido en realidad ya que, si ha hecho algo que nos resulta inaceptable, fue también porque tuvo unas motivaciones que surgieron de la persona que él era? Una vez más surge el tema de la aceptación, pero en sentido inverso, el de ser nosotros capaces de aceptar a los demás tal y como son, de saber centrarnos en lo que son realmente, en su totalidad, saber apreciar la humanidad de las personas.
Por último, quisiera haceros pensar en la cuestión de la representación del colectivo que se oponía a dicha tecnología como unos "punkies" de mala vida, ignorantes, violentos y con prácticas malsanas. ¿Cuánto hemos evolucionado realmente si aún a día de hoy seguimos concibiendo la oposición de esa manera? ¿Por qué no podemos entender que aquellos que se oponen a nuestras ideas tienen los mismos hábitos y son tan "aceptables socialmente" como nosotros mismos, en vez de complicar la diferenciación básica de ideas con una diferenciación añadida e innecesaria? Y lo que es más, ¿cuántos de nosotros realmente tendemos a ver así a los que no comparten nuestras ideas y cuánto nos intentan hacer ver así las cosas desde películas de alcance mundial?
Éstas son algunas de las cuestiones que se me pasan por la cabeza... A ver qué pensáis... Lo que da de sí una hora y media de celuloide, ¿eh?
Heil, Trump!
5 days ago
1 comentarios:
Hace unos días vi esta película en casa, que estaba en ONO y la compramos. Y tengo que decir, que lo mismo puedo decir que me gustó muchisimo (sobre todo la bso) como que tb me asustó esa idea. Realmente una persona puede hacer un juicio final sobre otra de una forma realmente objetiva? Realmente una vida, con tantas decisiones y vivencias, miedos y alegrías... puede montarse en una pelicula de 90minutos? Quién es nadie para determinar qué recuerdos deben perdurar? Yo, personalmente, lo veo una utopía... porque incluso ese sistema podría ser corrupto, nunca con para el fin con el que se creo.
Me alegr mucho de haber leído tu entrada, porque no era la unica que se montó sus parnaoias...
Muaka!
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