Tuesday, September 04, 2007

A todos

A menudo la gente se siente inútil, incapacitada, sin poderes que anhelarían tener, poderes como el don de la ubicuidad, el de traspasar paredes u otros muchos. Y admiran a aquéllos que pueden hacer cosas increíbles como arrastrar un camión con las orejas o estar 14 minutos bajo el agua sin respirar. Pero yo siento que tengo un tesoro en mi vida, compuesto por todos mis amigos, pero no puedo disfrutarlo como a mí me gustaría, y es por ellos que todos esos poderes cobran sentido:

Yo quiero el don de la ubicuidad para estar con todos mis amigos a la vez.
Yo quiero el don de traspasar cosas físicas para poner mi corazón encima de sus corazones y que sientan el amor que siento por ellos.
Yo quiero el don de la invisibilidad para estar siempre a su lado sin que se sientan agobiados.
Yo quiero el don de la telepatía para poder ver esos pensamientos que ellos querrían revelarme pero no se atreven.
Yo quiero el don de la curación divina para que ninguno nunca sufriera enfermedad o malestar físico alguno, en especial SIDA o paraplejia.
Yo quiero el don de la fuerza infinita para poder abrazar mil veces sin cansarme.

Afortunadamente, conozco la frase más importante y la que hace que todos esos dones no sean tan necesarios, la frase que ellos siempre podrán llevar consigo sin que yo esté con ellos, la frase que les hará sentir un sincero abrazo cada vez que la recuerden, la frase que les aliviará en sus peores momentos: TE QUIERO.

Que cada mirada sea una oda a la amistad y que el mundo particular de cada amigo pase a ser una parte de mi mundo. Que cada risa sea un agradecimiento porque ese amigo exista y, además, haya decidido bendecirnos con su amistad. Que cada abrazo sirva para unir aún más los corazones y recordar que ahí se tiene un amigo en el cual poder apoyarse.

TE QUIERO.