Saturday, November 15, 2008

Desempolvando esto a golpe de polémica

A ver cómo me queda esto... Es un tema que lleva tiempo pululando por mi cabeza, y gracias a una conversación con mi amiga Jeanette he podido sacar algunas ideas en claro. Voy a intentar exponerlas con la mayor tranquilidad posible, porque a veces me irrita pensar en la hipocresía e injusticia de la gente (mil sorries, soy Sagitario :D).

El tema trata del caso de Violeta Santander, que para los que no lo sepan por distintos motivos, voy a exponer en la menor cantidad de palabras posible:

Violeta es una chica con la que forcejeaba su novio, Antonio Puerta, a la salida de un hotel cuando un hombre, el profesor Neira, acudió a ella para socorrerla y cuando los separó, el hombre entró en el hotel y Puerta le dio un puñetazo, lo cual hizo que Neira se cayera al suelo pero no ocurrió nada más en ese momento. La chica acudió a auxiliarlo y a comprobar que el hombre estaba bien. Al cabo de una semana, el profesor, tras haber pasado revisiones médicas, cayó en un coma del que está empezando a salir al cabo de varios meses.

La cuestión es que desde que se supo el caso, el profesor Neira ha sido ensalzado como gran héroe de España e incluso el gobierno le ha otorgado una medalla al honor cívico o algo así (supuesto movimiento totalmente estratégico para incrementar el incipiente debate social para que la gente se centre en este tema y no en otros que perjudican más al gobierno), Antonio Puerta ha sido tildado de maltratador y Violeta Santander debe ser la indefensa mujer maltratada, víctima de la lacra que aterra la sociedad actual.

Aunque el verdadero problema está en que Violeta no se considera una mujer maltratada, ella reconoce que hubo un forcejeo entre ella y su novio, que el novio quería quitarle una cosa de las manos y él no y ya está. Sin embargo, cuando esta chica no acepta lo que la sociedad quiere imponerle socialmente, la gente se burla y se ríe de ella, la ataca verbalmente y la increpan, invalidando todo lo que ella dice y desconfiando totalmente de ella, murmurando lo escandoloso de su decisión de no querer acatar los mandatos sociales y no resignarse al papel de víctima, cuando todos creen que sí lo es y ese simple hecho debería bastar para que ella lo viera así.

Obviamente, el tema de las mujeres maltratadas es algo reciente que debe ser reconocido y resuelto, nadie merece ser apaleado y el hecho de que siga habiendo violencia entre las personas es una muestra de lo primitivo de la cultura actual. No obstante, la comprensión y el respeto que requiere este tema no parecen estar muy presentes cuando la gente reacciona ante las alegaciones de Violeta de que ella no se siente maltratada con gritos, risas, muestras de desconfianza y, mucho menos, el intento general de hacerla sentir y creerse víctima de la violencia de género.

Mi opinión es que, si la gente realmente sintiera comprensión y compasión por la gente maltratada, se darían cuenta de lo que han sufrido estas mujeres en épocas de mayor represión, cuando se les ha intentado imponer un estereotipo de mujer sumisa que tenía que aceptar todo lo que hiciera su marido y cuando la policía se reía ante los intentos de denuncia por parte de la mujer. El problema que han sufrido las mujeres maltratadas es la imposición de un estereotipo y...¡lo que está haciendo la sociedad actual es imponer un estereotipo a esta mujer!

Por otra parte, también pienso que esta actitud que ha adoptado la gente ante la violencia de género es una consecuencia del "orgullo del condescendiente" como si dijeran "fíjate, pobrecilla, no se da cuenta de lo que le pasa, pero menos mal que estamos nosotros, que somos más listos que ella y sabemos lo que está bien y lo que está mal y que tenemos un maravilloso don de empatía y podemos saber lo que ella siente mejor que ella misma, y mira cómo nos sacrificamos por hacerle entrar en esa cabeza que tiene que en realidad es una indefensa mujer maltratada", o similar.

De ser así, realmente no hemos avanzado y pienso que esta actitud es peor porque se ha escondido detrás de una fachada de aparente bondad y comprensión, que defiende a un supuesto débil (y denomina débiles a las personas de una manera subjetiva y arbitraria, creyéndose con una capacidad de juicio superior y, por tanto, pensando que hay gente mejor y gente peor capacitada...).

Finalmente, quiero decir que creerse en lo cierto por encima de alguien que necesariamente está equivocado, intentar imponer algo, no ponerse en la situación de la otra persona cuando se alega estar haciendo eso y hacer lo que se está haciendo gracias a que se está poniendo en la piel de la otra persona, y finalmente, no permitir la diversidad de opiniones con respecto a la tolerancia y la visión personal de lo que es el maltrato (en sus distintos grados), no son cosas que obstaculizan la verdadera evolución de la sociedad.

Por favor, no nos engañemos con un oficial y mediático supuesto progreso social, seamos más críticos con nosotros mismos e intentemos pensar cada uno por su cuenta sin recurrir con tanta fuerza, insistencia y miedo a argumentos populistas y a una opinión pública compartida para sentirnos aceptados y que pertenecemos a alguna parte.

Espero haber logrado discernir las partes del engranaje que mueve esta actitud y que cada una pueda ser analizada en alguna parte para su mejor asimilación y transformación en la mentalidad de todos. También espero no haber ofendido a nadie, pues no era mi intención.