Saturday, May 31, 2008

Notas mentales

Dicen que escribir los propios pensamientos, si éstos son positivos, ayuda a grabarlos en el alma. Voy a comprobarlo haciendo aquí un pequeño ejercicio...

A medida que voy evolucionando y liberándome de trabas mentales y emocionales, van resurgiendo formas de pensar que tenía aparcadas o sometidas, que no las había valorado suficiente o que me habían enseñado que no eran válidas, que tenía que adoptar otras que han acabado demostrando ser insuficientes y contraproducentes, creando más tristeza y desasosiego que otra cosa.

Creo que en el mundo actual, las energías de cada signo están "enfermas" o "mal interpretadas" y que de cada uno tenemos la misma cantidad de lecciones que aprender. Si no me equivoco (y si me equivoco, ya se encargará Gerardito de corregirme :P) hay una lección fundamental de Aries sin la cual la estructura psicoemocional de cada uno se tambalea constantemente y creo que esa lección es la forma de pensar que está resurgiendo ahora mismo: la del valor propio.

Por un lado tenemos a aquellos que se valoran tanto, a menudo por miedo a lo "externo", que dejan de tener en cuenta a los demás, y los demás, que generalmente no suelen tener una autoestima sana (algo habitual hoy en día) adquieren la idea de que "valorarse" está mal y es dañino, y que por eso hay que doblegarse a los demás y anularse como persona. De ahí que estén tan extendidas ideas tan perjudiciales como que si no damos constantemente, no seremos valorados; que si no intentamos acoplarnos a una justicia preconcebida e idealizada, sin tener en cuenta las necesidades de cada uno en cada momento, no seremos respetados; que si no nos anulamos como personas con tal de que otros sean, los demás no sabrán ver lo bueno que hay en nosotros, etc.

Obviamente, siempre hay gente que están en el término medio, que han sabido reconocer esto en su alma y lo aplican con gracia. Pero creo que, desgraciadamente, no abunda la gente así.

Creo que es necesario para todos, pero sobre todo para mí, porque siempre lo estoy aplicando a los demás y yo me olvido a menudo de mí mismo, reconocer que el valor de uno mismo se muestra siendo simplemente, no estando tan pendientes de los demás hasta el punto de que dejamos de ser nosotros mismos y los demás ya ni nos conocen. Esta forma de pensar es un arma de doble filo, y es de doble filo porque hiere a ambas partes: te hieres a ti porque te resientes por no ser capaz de ser tu mism@, y hieres a la otra persona inconscientemente porque no tienes esa confianza con ese otro para decirle lo que sientes, la alejas de ti, sin que la otra persona se dé cuenta, y le muestras una parte de ti que no es cierta, es decir, le mientes, y cuando llega el momento de la verdad...descubre todas las mentiras que le has colado y se siente muy decepcionada, si es que la otra persona te quiere de verdad y no está simplemente utilizándote, en tal caso se enfadará porque le hayas mostrado tu cara verdadera y no estés dejándote utilizar una vez más.

Sinceramente, opino que creer que lo único que tiene uno para ofrecer es su capacidad de sacrificio y resignación es bastante infantil, es como olvidar todas las demás virtudes y habilidades que uno pone en práctica constantemente, todo el tiempo.

Por otra parte, el pensar que las relaciones se basan en "puntos" que se ganan sacrificándose por la otra persona es como haber distorsionado completamente el concepto del amor y haberlo sustituido por el miedo. La idea básica de los que temen está en el "hoy por ti, mañana por mí", pero aferrarse a esa idea como si fuese la única balsa en una tempestad es haber olvidado que la base de la relación no es dar, sino disfrutar juntos. Está claro que hay que saber dar, y saber recibir, pero las relaciones no son un contrato, son un regalo, y los regalos se disfrutan, ¿no?

Por último, hay una concepción que está cobrando mucha fuerza y que consiste en pensar que uno debe "ganar puntos" si uno quiere que le cuiden en un presente o en un futuro, algo muy habitual entre padres de edad avanzada con respecto a sus hijos adultos. Mi opinión es que...si los hijos adultos aún no han aprendido a valorar todo lo que sus padres ya han hecho por ellos, todo lo que puedan hacer ahora no será nada en comparación con lo que ya han hecho y probablemente los hijos no sepan valorarlo si entran en una dinámica de recibir constantemente.

Pienso que esta manera de relacionarse siempre dando y dando cosas "superfluas" o sacrificándose excesivamente es una manera de temer el expresar las propias necesidades y establecer así una especie de territorio franco en el que ambas partes contactan de manera íntima, reconociéndose igual de vulnerables y creándose una confianza profunda que es mucho más fuerte y duradera que cualquiera contrato de trueque.

Es una pena...con lo tierno y bello que es el amor en su parte más profunda...